La indicación de implantar un cardiodesfibrilador (CDI) en prevención primaria de muerte súbita (MS) en pacientes con miocardiopatía dilatada no isquémica (MCDNI), está justificada desde la publicación de múltiples estudios aleatorizados. (1,2,3,4,5) El desarrollo de estos complejos estudios no fue simple, e inicialmente aquellos con mayor número de pacientes incluyeron miocardiopatía isquémica y no isquémica, con menor número de pacientes no isquémicos. Algunos trabajos individualmente solo han mostrado tendencias a una mayor sobrevida con el CDI, otros carecieron de poder estadístico para alcanzar los objetivos. (1,2,3)
La metodología utilizada para lidiar con este inconveniente fue el metaanálisis.
Desai publicó uno de los primeros estudios donde se reunió la información de los primeros cinco estudios sobre el tema: AMIOVIRT, CAT, DEFINITE, SCD-HeFT y Companion. (6) El análisis mostró una menor mortalidad total: riesgo relativo (RR) de 0,69; intervalo de confianza del 95 % (IC 95%) 0,55-0,87; p = 0,002. El resultado del metaanálisis se mantuvo aun cuando se excluyera el estudio COMPANION, que incluía terapia de resincronización cardiaca (TRC). Estos hallazgos, sumados a otros, avalaron la indicación clase I de CDI en prevención primaria tanto en las guías americanas como europeas. (7,8) No obstante, había puntos importantes que “debilitaban” esta indicación: estudios con pocos pacientes, seguimiento corto y fundamentalmente que dichos trabajos se realizaron en una era con escaso arsenal terapéutico para insuficiencia cardíaca (IC), incluyendo la TRC o los avances farmacológicos posteriores, que demostraron consistentemente una reducción de la mortalidad cardiovascular. Hay reportes de una reducción de la MS de hasta el 44% en el periodo comprendido entre los años 1995 y 2014. (9)
El factor Dinamarca
En el año 2016 se publicó el estudio DANISH que luego de un seguimiento de 5 años mostró una reducción del riesgo relativo de MS del 50 % en el grupo CDI con respecto al grupo control en pacientes con MCDNI: 4,3 % vs 8,2 %, hazard ratio (HR) 0,50; IC 95% 0,31- 0,82; p = 0,005, confirmando la utilidad del CDI para la reducción de la MS. Hubo una tendencia a una menor mortalidad cardiovascular, pero el riesgo de mortalidad total fue similar en ambos grupos. (10)
Por lo tanto, DANISH introdujo un llamado de atención al concepto previamente aceptado del beneficio del CDI en reducir la mortalidad total. Existen diversos elementos que pueden justificar el hallazgo de este estudio, a saber:
La población fue muy particular, tratada en forma excepcional con una altísima tasa de uso de fármacos que no se reproduce en la práctica clínica diaria. El Estudio CHAMP HF, un registro de más de 3000 pacientes con IC, reportó que el 23, 33 y 67 % de la población no recibían inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, betabloqueantes o antialdosterónicos, vs. 4, 8 y 41 % en DANISH respectivamente. (11)
Al 58% de la población total y al 65% de los mayores de 70 años, se le implantó TRC, o sea que hubo un altísimo uso de esta terapia. Además, un 10% de los pacientes tenía TRC/marcapasos previo. Estudios publicados de esos tiempos como el PARADIGM-HF y DAPA-HF tenían solo 7 % de pacientes con TRC e incluso en el registro OFFICE-IC AR de la SAC, publicado 6 años después, el 1,8 % tenía TRC y un 10,7 % TRC con desfibrilador (TRC-D), confirmando que la población del DANISH fue demasiado seleccionada. (12,13,14)
Siguiendo esta línea, si nos basamos en la indicación correcta de la TRC, la prevalencia de bloqueo de rama izquierda (BRI) en el estudio danés sería el doble o más que otros reportes: 60 % en DANISH vs 30 % en OFFICE-IC AR, con 644 pacientes con IC y fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) deprimida. (14)
Con semejante tasa de uso de TRC y probablemente de BRI, es lógico plantear que gran parte del beneficio pudo ser dado por este tratamiento. No hay estudios aleatorizados que demuestren la superioridad en términos de mortalidad en la comparación entre TRC y CDI. Además, es bien sabido por el estudio MADIT CRT, que si la resincronización logra aumentar la FEVI por encima de 35 %, la tasa de terapias apropiadas de un CDI se reduce significativamente (HR 0,44; IC 95% 0,28-0,68; p < 0,001). (15) Aunque el análisis de DANISH al excluir estos pacientes no cambió los resultados, es indudable que se reduce mucho el número de casos, y de esa manera el poder para analizarlo estadísticamente. En otras palabras, se comparó CDI vs tratamiento médico en el 40 % de la población, y TRC-D vs TRC en un 60 %.
Es muy interesante apreciar que durante los primeros cinco años las curvas de mortalidad divergen a favor del CDI, para converger en un seguimiento más prolongado. La población de DANISH fue más añosa que la de los estudios DEFINITE y SCD-HeFT. (16,17) Por lo tanto, si bien el CDI pudo reducir la mortalidad inicialmente, posteriormente en un seguimiento más prolongado, con una población más añosa, es lógico que se encuentre un aumento de la mortalidad no cardiovascular o por IC, para lo cual el CDI no tendrá efecto alguno. En efecto, la mortalidad no cardiovascular fue del 31% en DANISH.
Un estudio post hoc de DANISH confirmó que la población >70 años presentó significativamente: el doble de duración de historia de IC, peor clase funcional, NT-proBNP (fragmento aminoterminal del propéptido natriurético tipo B) más elevado, más daño renal, y mayor prevalencia de fibrilación auricular. (18) Todos estos datos explicarían por qué la tasa de mortalidad no súbita fue el doble comparada con la de los <70 años. No es de extrañar entonces, que los autores remarquen el beneficio del CDI en los pacientes más jóvenes, en que el CDI reduce significativamente la mortalidad súbita y total: HR 0,70; IC 95% 0,51-0,96;p=0,03.
Sin embargo…
Inmediatamente luego de la publicación del estudio DANISH, se publicaron nueve metaanálisis, todos ellos incluyendo al DANISH. (Tabla 1). Utilizando todas las combinaciones posibles, el resultado fue contundente: el CDI redujo la mortalidad total de forma significativa en la MCDNI. (19,20,21,22,23,24,25,26,27)
Tabla 1
Metaanálisis de los diferentes estudios en prevención primaria con inclusión de pacientes con MCDNI
| Autor | Estudios | Pacientes (CDI/TM) | Efecto sobre mortalidad total | Conclusión del estudio |
|---|---|---|---|---|
| Al-Khatib et al. 2017 (19) | CAT, DEFINITE, SCD-HeFT, DANISH | 1874 (937/937) | HR 0,75 IC 95% 0,61-0,93 p = 0,008 | La PP con CDI es eficaz en reducir la mortalidad total en MCDNI |
| Narayanan et al. 2017 (20) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, COMPANION, DANISH | 2347 (962/1385) | RR 0,76 IC 95% 0,6-0,91 p = 0,003 | Reducción significativa de la mortalidad total y súbita en MCDNI |
| Golwala et al. 2017 (21) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, COMPANION, DANISH | 2970 | HR 0,77 IC 95% 0,64-0,91 | Disminución significativa de la MT en PP en pacientes con MCDNI |
| Koło dziejczak et al. 2017 (22) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, DANISH | 2992 (1284/1708) | HR 0,81 IC 95% 0,72-0,91 p = 0,006 | Reducción significativa de la mortalidad total en MCDNI |
| Barakat et al. 2017 (23) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, DANISH | 2573 (1284/1289) | HR, 0,79 IC 95% 0,64-0,93 p < 0,001 | CDI se asoció con reducción significativa de la mortalidad total en MCDNI |
| Stavrakis et al. 2017 (24) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, COMPANION, DANISH | 2967 (1553/1414) 2 | HR, 0,78 IC 95% 0,66-0,92 p = 0,003 | CDI redujo un 22% la mortalidad total en MCDNI |
| Romero et al. 2017 (25) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, DANISH | 573 | RR 0,84 IC 95% 0,71-0,99 p = 0,03 | Reducción significativa de la mortalidad total y súbita con el CDI en MCDNI |
| Akel et al. 2017 (26) | CAT, AMIOVIRT, DEFINITE, SCD-HeFT, DANISH | 2573 | HR 0,80 IC 95% 0,67-0,96 p = 0,02 | CDI redujo la mortalidad total en MCDNI |
| Masri et al. 2017 (27) | CAT, DEFINITE, SCD-HeFT, COMPANION, DANISH | 2867 (1503/1364) | RR 0,76 IC 95% 0,64-0,91 p= 0,002 | CDI redujo la mortalidad total y súbita en MCDNI |
CDI: cardiodesfibrilador implantable; MCDNI: miocardiopatía dilatada no isquémica; MT: mortalidad total; PP: prevención primaria; TM: Tratamiento médico. Resto de las abreviaturas en el texto.
Registros prospectivos recientes como el BIO-LIBRA, presentado este año con 1000 pacientes y 50 centros, en pacientes en con MCDNI en prevención primaria y CDI con o sin TRC, siguen mostrando una alta tasa de alta tasa de taquicardia/fibrilación ventricular (TV/FV) o muerte en el seguimiento. A tres años de seguimiento la tasa de TV/FV o muerte fue elevada: 28 % en hombres y 17 % en mujeres. Se confirma la menor tasa de choque en pacientes con TRC y de sexo femenino. (28)
DANISH, al igual que otros estudios, no consideró la etiología de la MCDNI. Bajo este término se incluyen poblaciones heterogéneas que pueden tener una evolución también diferente. En efecto, sabemos que hay patologías que conllevan una mayor tasa de MS como las alteraciones genéticas arritmogénicas (en laminina, fosfolamban y filamina) u otras como sarcoidosis. (29) A la inversa, la disfunción ventricular por amiloidosis suele provocar muerte por IC o actividad eléctrica sin pulso. Asimismo, no hay que olvidar que existen miocardiopatías dilatadas provocadas o agravadas por fibrilación auricular o extrasístoles ventriculares, cuya evolución podría modificarse con el tratamiento correcto de la arritmia.
Como marcadores de riesgo no evaluados en estos estudios, se destaca el análisis de fibrosis mediante la resonancia magnética cardíaca. Estudios observacionales muestran una mayor incidencia de TV/FV ante la presencia de fibrosis del ventrículo izquierdo; incluso este hallazgo podría identificar pacientes que tendrían menor mortalidad con el implante de TRC-D vs. colocar solamente TRC. (30) Por lo tanto quedan pendientes elementos más allá de la FEVI, que podrían refinar la selección para el implante de un CDI en prevención primaria.
Los riesgos de implantar un CDI
Las complicaciones asociadas al CDI son cada vez más infrecuentes. La tasa de choques inapropiados, por ejemplo, con una programación moderna está por debajo del 2% por año. Por otra parte, con la llegada de CDI subcutáneo (sin cables endocavitarios y de eficacia similar a la del CDI convencional), la tasa de infecciones y complicaciones alejadas relacionadas al catéter se han reducido sustancialmente. Estos avances llevan a considerar aún más al CDI en prevención primaria en esta población.
CONCLUSIONES
La última guía AHA/ACC/HFSA de IC ubica al CDI en prevención primaria de muerte súbita en MCDNI como clase I y las guías Europea y Argentina como clase IIa. Sorprendentemente, todas las guías se basan exactamente en los mismos estudios. (31,32,33)
Con guías nacionales e internacionales con semejante apoyo al implante del CDI, la prevención primaria en MCDNI debe ser siempre considerada como indicada. No hay dudas al respecto en los pacientes menores de 70 años, pero también en aquellos mayores de 70, salvo que exista una expectativa de vida reducida, IC avanzada o comorbilidades graves que nos sugieran una evolución a mayor mortalidad no arrítmica.
Declaración de conflicto de interés
El autor declara no tener conflictos de interés. (Véase formulario de conflicto de intereses del autor en la Web).
