CARTAS DE LECTORES
Adaptación extrema del sistema cardiovascular: una mirada desde la Antártida

Extreme Adaptation of the Cardiovascular System: A Look from Antarctica

  • BRUNELLA BERTAZZO, 1  ORCID logo 
  • 1  Coordinadora de la Unidad de Cuidados Críticos del Hospital Universitario de Córdoba, Argentina.
 
 

Las condiciones extremas de vida en la Antártida representan un escenario natural único para es-tudiar la fisiología humana. El reciente trabajo de Puigdomenech y cols., llevado a cabo en la Base Antártica Belgrano II, analiza cómo el confinamiento prolongado, la alteración del fotoperíodo y el aislamiento extremo afectan la función cardiovascular en un grupo de militares sanos durante 12 meses. (1) El estudio evidencia una disminución significativa de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, tanto en reposo como durante el esfuerzo, acompañada de un aumento en la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Este patrón, compatible con un predominio del tono vagal, sugiere una adaptación neurovegetativa positiva, sin diferencias entre los meses de luz continua y de os-curidad. El entorno libre de contaminación atmosférica podría haber favorecido este comportamiento. Estos hallazgos coinciden con estudios previos realizados en contextos similares. Arendt y cols. describieron cómo los cambios en la exposición a la luz en bases antárticas afectan los ritmos circadianos y el funcionamiento autonómico. (2) Mairesse y cols., tras una estancia prolongada en la Antártida, tam-bién observaron adaptaciones neuroconductuales y del sueño que reflejan una reorganización fisiológica favorable. (3) Por su parte, Garrett-Bakelman y cols., en el marco del NASA Twins Study, reportaron una baja en la frecuencia cardíaca y la presión arterial durante vuelos espaciales prolongados, hallazgos que refuerzan la analogía entre condiciones antárticas y misiones espaciales. (4) Además, Rajagopalan y cols. destacaron el vínculo directo entre la exposición a contaminación ambiental y la disfunción cardiovascular, remarcando la importancia del entorno en la regulación del tono autonómico. (5) En este sentido, el aire limpio de la Antártida se posiciona como un factor modulador de relevancia.El artículo de Puigdomenech y cols. no solo aporta datos originales, sino que invita a considerar la Antártida como un modelo experimental de gran valor para la investigación en medicina extrema y espacial. Las implicancias de estos resultados abarcan desde la medicina del trabajo en condiciones remotas hasta la preparación de misiones extra planetarias. Comprender cómo se adapta el sistema cardio-vascular en estos contextos es clave para afrontar los nuevos desafíos de la ciencia y la salud global.

 
 
 

BIBLIOGRAFÍA

1. Puigdomenech M, Iglesias R, Bertarini A, Schachtel BS, Pérez Lloret S, Azara A, et al. Extreme living conditions in Antarctica and their impact on the cardiovascular system. Rev Argent Cardiol 2025;93:121-30. https://doi.org/10.7775/rac.v93.i2.20882
2. Arendt J, Middleton B. Human seasonal and circadian studies in Antarctica (Halley, 75°S). Gen Comp Endocrinol 2018;258:250-8. https://doi.org/10.1016/j.ygcen.2017.05.010.
3. Mairesse O, MacDonald-Nethercott E, Neu D, Tellez HF, Dessy E, Neyt X, et al. Human sleep and performance during a 13-month stay in Antarctica. Sleep 2019;42(4):zsy206. https://doi.org/10.1093/sleep/zsy206
4. Garrett-Bakelman FE, Darshi M, Green SJ, Gur RC, Lin L, Macias BR, et al. The NASA Twins Study. Science 2019;364(6436):eaau8650. https://doi.org/10.1126/science.aau8650.
5. Rajagopalan S, Al-Kindi SG, Brook RD, et al. Air Pollution and Cardiovascular Disease: JACC Review. J Am Coll Cardiol 2018;72(17):2054-70. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2018.07.099 .

 
 

RESPUESTA DE LOS AUTORES

Estimada Dra. Brunella Bertazzo, queremos agradecerle su opinión sobre nuestro trabajo. Coincidimos en sus opiniones y las comparaciones con otras experiencias en condiciones extremas de vida. Observamos un incremento de la actividad del sistema nervioso autónomo sobre la función cardiaca, el cual sugiere un patrón neurovegetativo incrementado, a predominio vagal. Este estado de hibernación se asemeja al de otro mamífero, el oso. En el invierno boreal inicia un estado de letargo que le permite conservar energía y sobrevivir a la escasez de alimentos y las bajas temperaturas típicas de esta estación. La hibernación no es un sueño profundo constante, sino más bien una reducción significativa del metabolismo, ritmo cardíaco y temperatura corporal. Fisiológicamente, desciende su ritmo cardíaco desde 40-50 hasta unas 10 pulsaciones por minuto, el ritmo respiratorio baja a la mitad y la temperatura se reduce en 4 o 5 grados centígrados.Futuras investigaciones nos aportarán información adicional, sobre parámetros bioquímicos (acetilcolina, melatonina, cortisol, noradrenalina, etc.) que nos explique con mayor claridad los mecanismos involucrados en esta adaptabilidad fisiológica a estas condiciones extremas.

Ricardo Iglesias
 
 

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