http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i2.20615
ARTÍCULO
DE OPINIÓN
La terapia antiplaquetaria
dual luego de un síndrome coronario agudo, una estrategia en proceso de cambio
perpetuo
Dual Antiplatelet
Therapy After Acute Coronary Syndrome: A Constantly
Evolving Strategy
Ernesto DurontoMTSAC, 1
MTSAC Miembro
Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología
1 Jefe
del Departamento de Docencia e Investigación. Jefe de Unidad Coronaria -
Hospital Universitario Fundación Favaloro. Buenos
Aires, Argentina
Rev
Argent Cardiol 2023;91:156-158.
http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i2.20615
En
medicina cardiovascular, cada vez que se intenta cambiar una estrategia
establecida, se genera una resistencia, con argumentos que pueden incluir desde
la crítica metodológica a la negación de la nueva evidencia. Cuando la
evidencia se hace mayor, con más estudios y cantidad de pacientes, se cuestiona
su aplicabilidad a un paciente en particular. Tal es el caso de la duración de
la terapia antiplaquetaria dual (TAPD) luego de un
síndrome coronario agudo (SCA) que requiere una intervención coronaria con stent. Hay cada vez más evidencia para acortar su
duración, y continuar tratamiento con monoterapia antiplaquetaria
con inhibidores P2Y12, o desescalar la terapia
cambiando a drogas menos potentes, o a dosis menores de las drogas potentes.
Es que cuando tratamos un paciente con SCA con terapia antiplaquetaria, nuestro objetivo es reducir los eventos
isquémicos (eficacia), sin aumentar el sangrado (seguridad). En los últimos
años se ha dado más importancia a esto último, privilegiando la seguridad de
los pacientes. Está claramente demostrado que a mayor duración de la TAPD mayor
es la probabilidad de tener un sangrado, y que el uso de los inhibidores P2Y12
más potentes como ticagrelor o prasugrel
reduce eventos isquémicos, pero indefectiblemente aumenta el sangrado mayor:
tiempo más potencia, una asociación peligrosa.
Pero, ¿de dónde proviene la evidencia para el uso de TAPD por un
año? Sin dudas el estudio pionero ha sido el estudio CURE, (1) en que los pacientes eran tratados por un año, y esta duración
fue adoptada por las recomendaciones de las guías en SCA. Estudios posteriores,
como TRITON (2) y PLATO (3) también siguieron a los pacientes por este periodo o más. Estamos
hablando de un estudio que se publicó hace 22 años, con otra tecnología de stents y una tasa de trombosis de estos sustancialmente
más alta, además de estrategias de prevención secundaria muy distintas a las
actuales (menos uso de estatinas, etc.). Por otro
lado, al ser estudios clínicos aleatorizados, incluían a pacientes de mucho
menor riesgo de sangrado que los que vemos en nuestra práctica diaria.
Pero además, como veíamos que nuestros pacientes, cuando
suspendían la TAPD doble antes del año, tenían más eventos isquémicos, nos
convencimos de que 12 meses era el tiempo obligado de TAPD y nadie lo discutía.
Pero resulta que los pacientes suspendían el inhibidor P2Y12, y continuaban con
aspirina. Es decir que la TAPD por un año era más eficaz que la monoterapia con
aspirina, ¿droga equivocada?
Actualmente, al analizar la incidencia de eventos luego de un SCA,
se ve que los isquémicos disminuyen luego de 1 a 3 meses, pero los hemorrágicos
se mantienen por toda la duración de la TAPD. (4) Entonces ¿por qué no acortar la terapia antiplaquetaria
dual a un periodo menor, pero suspendiendo la aspirina y continuando
monoterapia con la droga más potente, o bajar la potencia de la TAPD luego de
este período crítico de 1-3 meses? Hoy en día hay cada vez más evidencia para
estas estrategias.
Varios estudios han evaluado la monoterapia con drogas potentes,
con suspensión de la aspirina. La monoterapia con ticagrelor,
luego de 1-3 meses de TAPD, ha mostrado reducir significativamente el sangrado
sin aumentar los eventos isquémicos. Por ejemplo, en el estudio TICO, que
incluyó a 3056 pacientes con SCA de Corea del Sur, se demostró una reducción
significativa del sangrado sin aumentar los eventos isquémicos, que de hecho
fueron 44% menos que en la terapia estándar, con monoterapia con ticagrelor, luego 3 meses de TAPD, respecto a TAPD por 12
meses con aspirina-ticagrelor. (5) Otros estudios como GLOBAL LEADERS (6) y TWILIGHT (7) también han mostrado reducción significativa del sangrado sin
aumentar los eventos isquémicos, con monoterapia con ticagrelor
luego de 1-3 meses de TAPD, respecto a terapia estándar. En TWILIGHT se analizó
además a los subgrupos con SCA, diabetes y angioplastias coronarias (ATC)
complejas, y en todos ellos se redujo el sangrado, sin aumentar los eventos
isquémicos. Si bien se puede argumentar que el número de pacientes, o la baja
tasa de eventos en pacientes con ATC por SCA en TWILIGHT pueden hacer dudar de
la seguridad de esta estrategia, existen varios metaanálisis
de estudios que muestran que la estrategia de monoterapia con ticagrelor luego de 1-3 meses es segura y efectiva, con una
reducción significativa del sangrado de hasta 50% en el grupo de pacientes con
SCA, sin aumento de los eventos isquémicos. (8) Sin embargo, la monoterapia con clopidogrel
en SCA, luego de TAPD acortada, necesita más evidencia. En el estudio de no
inferioridad STOPDAPT-2 ACS que incluyo a 4169 pacientes con SCA, la
monoterapia con clopidogrel luego de 1-2 meses de
TAPD redujo 54% la incidencia de sangrado, pero se asoció a un 50% de
incremento en el compuesto de muerte cardiovascular, infarto de miocardio,
accidente cerebrovascular (ACV) y trombosis del stent,
y duplicó los infartos respecto a la estrategia estándar de TAPD, (9) por lo que
con la evidencia actual, clopidogrel no sería la
droga indicada para monoterapia luego de TAPD acortada. Por otro lado, en la
estrategia estándar de TAPD por 12 meses es la que menos sangrado produce, por
lo que con la evidencia actual esta sería la indicación, pudiendo acortarse si
el riesgo de sangrado es alto.
Las estrategias de desescalar terapia a
drogas menos potentes o en menor dosis dentro de la TAPD, pueden ser no guiadas,
o guiadas por estudios genéticos o de función plaquetaria (esto último muy poco
aplicable masivamente a nuestra práctica).
Es interesante la idea de desescalar la
terapia en forma no guiada, cambiando la TAPD con ticagrelor
o prasugrel por TAPD con clopidogrel,
o reducir la dosis de prasugrel a 5 mg/d dentro de la
TAPD, a partir del mes de la ATC por SCA, cuando baja el riesgo isquémico y
continúa alto el hemorrágico. Estudios como TOPIC, con 646 pacientes con SCA,
mostraron 52% de reducción del compuesto de muerte cardiovascular,
revascularización urgente, ACV y sangrado BARC (Bleeding
Academic Research Consortium) 2-5, al desescalar
la terapia a aspirina-clopidogrel desde TAPD con
drogas potentes luego del primer mes, comparado con la terapia estándar. (10) El estudio
TALOS-AMI (n = 2697) reporto una reducción significativa de 45% en el
punto final primario (muerte cardiovascular, infarto de miocardio, ACV y
sangrado BARC 2-5) al desescalar la terapia a
aspirina-clopidogrel luego de un mes de TAPD con
aspirina-ticagrelor, comparado con 12 meses de TAPD con ticagrelor
en pacientes con infarto agudo de miocardio. (11) En ambos estudios la reducción del punto final primario fue
debida a menor hemorragia BARC 2-5.
La reducción de la dosis de prasugrel a
5 mg/día en la TAPD luego del mes con la dosis usual de 10 mg/día, en 3429
pacientes con ATC por SCA, (estudio HOST-REDUCE-POLYTHEC-ACS) se asoció a una
reducción significativa del 30% en el compuesto de muerte por toda causa,
infarto de miocardio, trombosis de stent, revascularización
repetida, ACV y sangrado BARC 2-5. (12) No hay a la fecha estudios que comparen diferentes estrategias de
desescalar terapia, y la única evidencia proviene de metaanálisis en red basados en comparación indirecta, con
las limitaciones que esto implica. (13)
Muchos argumentos se han esgrimido en contra de estos estudios: la
extrapolación a otras poblaciones de un efecto demostrado en pacientes
asiáticos, la inclusión de pacientes con ATC no complejas, poco número para
detectar diferencias en eventos isquémicos, etc., pero lo cierto es que cada
vez hay más evidencia para bajar la potencia de la TAPD, o usar monoterapia con
drogas potentes luego de esos primeros meses donde la prevalencia de fenómenos
isquémicos se reduce significativamente. También se ha argumentado que el uso
de imágenes intracoronarias como el ultrasonido intravascular (IVUS) pudo ayudar a disminuir la trombosis
del stent e influenciar los resultados,
pero es su empleo ha sido muy poco prevalente en los estudios mencionados.
Tampoco la tecnología de los stents es
diferente de la que usamos en nuestros centros, por lo que estos no deberían
ser argumentos en contra de la aplicación de la evidencia en nuestros
pacientes.
Entonces, con la evidencia actual, deberíamos evaluar en cada
paciente en particular, a diferencia de lo que hacíamos antes, quién es
candidato a TAPD por un año con drogas potentes, y concluir que probablemente
lo sea solo el paciente de alto riesgo isquémico, sin alto riesgo hemorrágico.
En todos los demás pacientes deberíamos privilegiar la seguridad, y desescalar la terapia antiplaquetaria
hacia drogas menos potentes o a monoterapia con ticagrelor
a partir del tercer mes de una ATC por SCA, en caso de haber iniciado TAPD con ticagrelor.
En cardiología, para cambiar una conducta terapéutica, le exigimos
a la nueva evidencia que tenga un número de estudios y de pacientes lo
suficientemente grande, para convencernos de dejar de lado un tratamiento
establecido, que estaba basado en mucha menos evidencia, o como en este caso,
había sido adoptado por ser el seguimiento establecido de los estudios
aleatorizados de esa época. Esta resistencia al cambio, puede estar ocasionada
por la prudencia de esperar más evidencia (¿cuánta más?). A la luz de la
evidencia actual, debemos saber que, en esa espera, estamos provocando más
hemorragias en nuestros pacientes, y afectando la seguridad de los mismos. Tal
vez sea tiempo de abandonar nuestra zona de confort.
Declaración de conflicto de intereses
El autor declara que no tiene
conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
No aplica
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
©Revista Argentina de Cardiología
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