ANÁLISIS
HISTÓRICO DE LA EVOLUCIÓN DE LAS IDEAS MÉDICAS
Andres Vesalio. La resurrección de
la anatomía
Andreas
Vesalius. The Resurrection of Anatomy
Jorge C. TraininiMTSAC
Rev
Argent Cardiol 2023;91:168-170.
http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i2.20619
Hasta las primeras décadas del siglo XVI, si bien la enseñanza de
la anatomía había sido objeto de algunos aportes, en general permaneció
estática, sujeta a la rigidez propia del legado medieval y de la tradición
galénica. Los textos usados eran mediocres traducciones de las obras clásicas,
que habían sido volcadas del griego al árabe y luego al latín. Recién en los
comienzos de este siglo, se realizaron traducciones directas del griego al
latín, como el texto de Galeno De usu partium. En esos momentos, la enseñanza de la anatomía,
era escolástica. En su “Cáthedra”, el profesor leía un texto de Galeno, Mondino di Luzzi, Rhazés o Avicena, mientras que por su parte el cirujano
(barbero) escindía el cadáver. Esta circunstancia, sólo evidenciaba un saber
libresco, teórico, sin remoción de los autores antiguos. No había comunión
entre el anatomista y el cuerpo humano estudiado. A esto se debe agregar la
limitación existente para conseguir cadáveres para la disección, los cuales
eran autorizados en número de uno para cada sexo y únicamente durante el
período invernal. Todos esos inconvenientes, agregados a una terminología
médica paupérrima e incorrecta, con ilustraciones que poco contribuían a la
aclaración y aunado a una actitud dogmática con respecto a la transmisión de
los conocimientos, hicieron de la anatomía una materia incierta. La faz
positiva estuvo dada por la aparición de un mayor número de universidades y el
aporte de autores progresistas como Berengario da Carpi
(circa 1460-1530) y Giambattista Cannano (1515-1579), este último mencionado por Vesalio en su Anatomicarum
Gabrielis Fallopii Observationum Examen (1564).
Berengario da Carpi, graduado en Bologna, tuvo experiencias con disecciones humanas, lo cual
le permitió publicar en 1521 Commentaria
cum amplissimis additionibus
hiperanatomian mundini.
Tomando una posición pragmática con relación al corazón triventricular
de Aristóteles y biventricular de Galeno, expresaba
que los poros constituían el tercer ventrículo. También detalló el líquido
pericárdico y la posición oblicua del corazón.
En relación a la importancia del pulso, dado en este período del Renacimiento,
Joseph Struthius (polaco, 1510-1568), habla de redescubrir
su valor en el diagnóstico, “luego de mil doscientos años de estar perdido”,
como dice en su obra Ars sphygmica (Basilea, 1540). Esta afirmación del
galenismo también la encontramos en el texto De pulsus
arte et harmonía (Valladolid, 1584) del español Luis Mercado (1520-1606).
Andrés Vesalio tuvo la virtud de
establecer un nuevo orden en la anatomía. No adoleció de una formación
humanística ni del respeto a las figuras clásicas, pero sí dotó a su
conocimiento del espíritu de la investigación y de la confirmación directa
sobre el cadáver. Sus propias palabras: “la disección anatómica puede
utilizarse para probar la especulación” representan un cambio en la
objetividad del método científico de ese momento. Es así, que estableció con su
quehacer una línea divisoria en el estudio de la anatomía entre la edad media y
la edad moderna.
Con respecto a la circulación, sus logros no fueron sobresalientes
ni siquiera desde el punto de vista anatómico, mientras que en los conceptos
fisiológicos fue fiel seguidor de Galeno. Sin embargo la honestidad científica
del método utilizado para llegar a la realidad anatómica a través de la
disección humana, encendió el camino hacia las grandes metas de una época de
esplendor como fue el Renacimiento.
Vesalio nació en Bruselas el 31
de diciembre de 1514. Perteneciente a familia de médicos desde generaciones
anteriores, tuvo una educación esmerada, primero en el famoso colegio de
Jesuitas de Lovaina y luego en París (1533). En Lovaina escribió Paraphrasis in nonum librum Rhazae ad regem Almansorem (1537),
donde efectúa una comparación entre la medicina galénica y la árabe. En París
estudió con Jacobo Dubois Silvio, Günther
von Andernach y Jean Fernel.
También cultivó la amistad del florentino Guido Guidi
(fallecido en 1569), quien tuviese acción destacada en Pisa, autor de una obra
llamada Chirugia.
En París sobresalió como un disector precoz y de espíritu
observador, a pesar de cursar en una universidad dogmática e impermeable a la
renovación. Esta característica lo llevó a trasladarse a la Universidad de
Padua, que con luz propia iluminaba al Renacimiento, y que sería llamada
posteriormente por Vesalio “verdadera nodriza de
genios”. En esta universidad se graduó de médico con fecha 5 de diciembre
de 1537 antes de cumplir los 23 años, pasando a ocupar de inmediato el cargo de
explicator chirurgicae
(profesor de cirugía) durante cinco años, inaugurando la línea de los grandes
anatomistas padovanos (Realdo Matteo
Colombo, Gabriele Falloppio, Fabrizio
d’Acquapendente, Giulio Casserio).
En su “Cáthedra” trabaja sin cesar. Estudia, diseca y registra
minuciosamente sus observaciones, contando para ello como material con los
criminales ajusticiados, según una disposición otorgada por el juez Marcoantonio Contarini. Al
principio aceptó la morfología emanada de Galeno, pero fue descubriendo sus
errores a medida que ampliaba sus disecciones, llegando a entender que el pergameno había descripto la anatomía basada en la
disección animal (“Ah, Galeno qué hiciste con tus monas!”
diría posteriormente en su obra magna). Personalmente lleva a cabo el
trabajo de disección en clases de hasta quinientos alumnos, poniendo especial
énfasis en aclarar la terminología anatómica. Este trabajo infatigable
determina que publique sus Tabulae anatomicae sex (1538) en Venecia, consistente en una
serie de láminas derivadas de sus observaciones.
En
1538 en un manual de disección denominado Instiututiones
anatomicae secundum Galeni sententiam... per Joannem Guinnterium Andernachum... ab Andrea Vesalio...
avectiores et emendatiores redditae, relata una breve observación en la que
sincroniza la sístole cardíaca con el pulso arterial, contraria a la opinión de
Galeno. En 1539 publica en Basilea Epístola dolens
venan axiliarem dextri cubitii in dolore laterali secandam (“Carta sobre la sangría”), con motivo de una
discusión surgida sobre dicho tema con el profesor de Bologna
Matteo Corti (1495-1542), sobre el lugar donde debía
sangrarse.
La
obra fundamental de Vesalio, la que habría de cambiar
los conceptos médicos tradicionales, fue De humanis
corporis fabrica, libri septem (Basilea) dedicada al rey de España Carlos V,
cuando el autor contaba sólo 28 años. Este texto de 663 páginas, escrito en
latín consta de VII libros y 300 ilustraciones aparentemente realizadas por
Johann Stephan Van Calcar (circa 1546), quien era discípulo de Tiziano
(italiano, 1477-1576). El impresor de la Fábrica”fue
Juan Oporino, siendo la obra editada en el año 1543,
fisurando de esta forma la hegemonía galénica de casi catorce siglos de
duración. El mismo Vesalio viajó a Basilea para
vigilar la impresión. Durante su estancia en dicha ciudad, en la Universidad local
preparó un esqueleto que aún se conserva en el Museo Anatómico, siendo ésta la
preparación anatómica más antigua que haya llegado a nuestros días. También en
1543 publica el Epítome, la cual puede considerarse una selección
condensada de la Fábrica. Se ha especulado sobre la posibilidad de que Vesalio pudiera haber conocido algunos de los dibujos de
Leonardo, pero no se ha llegado a ninguna confirmación al respecto.
Paradójicamente
se publica durante el mismo año la otra obra monumental del Renacimiento, Sobre
la Revolución de las Esferas Celestes escrita por Nicolás Copérnico
(polaco, 1473-1543), rompiendo la estructura cósmica del astrónomo griego
Claudio Ptolomeo (siglo II d.C.).
Vesalio
gozó de gran fama, a pesar de las críticas de los galenistas, ya que éstos
reaccionaron a su aseveración de que Galeno jamás disecó por sí mismo un cadáver
humano. Esta impugnación a su obra le determinó una gran depresión, lo cual lo
llevó a incinerar gran parte de sus escritos médicos. Disputado por diversas
universidades, acepta sin embargo el cargo de Médico de Carlos V en 1544 lo
cual lo benefició económicamente, y lo lleva a ser profesional de consulta de
la clase acaudalada. Entre ellos atendió al Rey Enrique IV, quien durante un
torneo organizado como festejo del casamiento de su hija Isabel de Valois con Felipe II, sufrió el impacto de una lanza sobre
su cráneo (1559). Reconoce en el traumatismo un mecanismo de contragolpe en el
cerebro del Rey, cuyo desenlace sería fatal, evidenciando una especial
sensibilidad diagnóstica.
En
1547 publica Chinae radix
(“Cartas sobre la raíz de China”), con violento ataque a los galenistas,
describiendo en dicha planta una acción terapéutica anti-sifilítica. En
respuesta a algunas observaciones ardientes provenientes de Falloppio
(circa 1523-1562) en su única obra Observationes
anatomicae (1561), Vesalio
da a conocer en 1564 el Anatomicarum Gabrielis Fallopii observationum examen. En él efectúa la descripción de
las válvulas venosas, relato que en 1546 le hiciese en Ratisbona, Giambattista Cannano y a las cuales
le asigna únicamente una función de sostén, ignorando
su verdadero significado. En este texto también menciona al “conducto arteriosus” y al foramen oval. Vesalio
fallece en 1564, al volver de un viaje que realizara a Tierra Santa, siendo
sepultado en la isla jónica de Zante o Zacynthos, en una iglesia donde fue reenterrado
Cicerón. La causa por la cual emprendió tal viaje para algunos corrillos
testimoniales de la historia, estaría originada por mandato de la Inquisición
de España, al disecar inadvertidamente un cadáver cuyo corazón aún latía.
Consideraremos
ahora, el valor de Vesalio con respecto a la
circulación sanguínea. De la Fábrica” hubo dos ediciones. En la primera
publicada en 1543, en el libro III referente al sistema vascular describe las
venas mesentéricas inferiores y la vena hemorroidea.
El libro VI comprende el estudio de los órganos intratorácicos.
En él al hablar del corazón y refiriéndose expresamente a la válvula aurículoventricular izquierda escribe, se la puede “comparar
muy bien con la mitra de un obispo”. Describe al corazón conformado por dos
cámaras o ventrículos, ya que consideraba a la aurícula derecha como parte de
las venas cavas y a la aurícula izquierda como una cavidad perteneciente a las
venas pulmonares.
Si
bien expresa no haber observado los poros del septum, los admite al escribir: “el
tabique interventricular está formado por las sustancias más compactas del
corazón. En sus dos caras abundan ciertas excavaciones. De éstas hasta donde
los sentidos alcanzan a percibir ninguna pasa del ventrículo derecho al
ventrículo izquierdo... hemos de asombrarnos, por tanto, de la actividad del
Creador, que hace que la sangre transpire del ventrículo derecho al izquierdo
por pasajes que escapan a nuestra vista”. En cambio, en la segunda edición
de la Fábrica publicada en 1555, niega enfáticamente que exista dicha
comunicación al redactar textualmente: “aunque a veces estos hoyuelos son
evidentes, ninguno, hasta donde alcanzan los sentidos, pasa del ventrículo
derecho al ventrículo izquierdo”.
En
esta segunda edición detalla que en la luz de los vasos se encuentra una “substantia eminens”, la cual
es una descripción de las válvulas venosas que como dijimos antes le fuera
comunicada por Giambattista Cannano
en Ratisbona. Vesalio no comprende el real
significado de la función de estas estructuras, asignándole solamente una
función de sostén.
Su
obra destronando conceptos del galenismo determinó reacciones violentas en
algunos autores de la época, que ostentaban un espíritu conservador. Ellos
fueron su maestro en París Jacobo Dubois Silvio quien
atacó sus ideas en Vaegem cujusdam callumniarum in Hippocratis Gallenique rem anatomicam depulsio (1551),
Francisco del Pozzo (muerto en 1564) autor de Apología
in anatome pro Galeno contra Andream
Vessalium bruxelliensem (1562)
y Girolamo Capivaccio
(1523-1589) quien llegó a la polémica con su texto De methodo
anatomica (1593).
El
valor que debe buscarse en la obra de Vesalio sobre
la circulación, se infiere del aporte metodológico que logró para la futura
descripción de ella. Esta importancia se halla dada por la actitud de ruptura
que efectivizó con el galenismo. La prudencia y la firmeza con que llevó a cabo
su obra lo hace más grandielocuente, ya que se valió
de elementos incontrovertibles como fueron la observación y la experimentación
directa sobre el cadáver.
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
©Revista Argentina de Cardiología