CARTAS DE LECTORES
Abordaje del riesgo residual en Diabetes tipo 2

Addressing Residual Risk in Type 2 Diabetes

  • RODRIGO ESPARZA IRAOLA, 1  ORCID logo 
  • 1  Médico cardiólogo de Unidad metabólica, Hospital Universitario Fundación Favaloro, Ciudad de Buenos Aires.
 
 

La diabetes tipo 2 (DM2) representa un desafío de salud pública global. En 2022, afectaba a 830 millones de personas, con mayor prevalencia en países de bajos ingresos. (1) Esta enfermedad se vincula a un riesgo elevado de complicaciones cardiovasculares como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, fibrilación auricular, enfermedad vascular periférica y enfermedad renal crónica. En 2021, fue responsable directa de 1,6 millones de muertes, casi la mitad antes de los 70 años. (1)

El control intensivo de factores de riesgo clásicos -glucemia, presión arterial, colesterol LDL- ha demostrado reducir la mortalidad y eventos cardiovasculares. Sin embargo, persiste un riesgo residual, donde la hipertrigliceridemia se presenta como un marcador independiente. Niveles elevados de triglicéridos se asocian con mayor mortalidad en pacientes con enfermedad coronaria, lo que refuerza la necesidad de estrategias complementarias. (2)

En este contexto, el ensayo REDUCE-IT evidenció que el icosapento de etilo (IPE) reduce un 25 % los eventos cardiovasculares en pacientes con enfermedad aterosclerótica o DM2 con factores de riesgo, lo que motivó su inclusión en guías internacionales. (3,4)

El estudio publicado en la Revista Argentina de Cardiología, “Elegibilidad para icosapento de etilo en una población de mundo real de pacientes con diabetes tipo 2 en la República Argentina”, aporta evidencia local relevante. (5) Analizando datos del registro del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología, los autores observaron que uno de cada cinco pacientes con DM2 cumpliría criterios para recibir IPE, con mayor proporción en prevención secundaria (22,8 %) que primaria (15,5 %). Este hallazgo subraya la importancia de identificar el riesgo residual en la práctica clínica y considerar intervenciones específicas para reducirlo.

Un dato llamativo es que solo el 25,9 % de los pacientes recibía fármacos hipoglucemiantes con beneficio cardiovascular demostrado, lo que evidencia una marcada inercia terapéutica. Este fenómeno, ampliamente documentado, retrasa la implementación de tratamientos eficaces y contribuye a un peor pronóstico en los pacientes. Las causas son múltiples y complejas: desde factores del profesional (falta de tiempo, desconocimiento, temor a efectos adversos), del paciente (baja adherencia, escasa percepción de riesgo), hasta barreras del sistema de salud (acceso y cobertura). Surge la necesidad de investigar las causas del subtratamiento en DM2 y otras patologías cardiovasculares, ya que la inercia terapéutica compromete la efectividad de las estrategias preventivas y se traduce en una evolución clínica desfavorable.

En conclusión, este trabajo no solo estima cuántos pacientes con DM2 en una población de Argentina serían candidatos a IPE, sino que también alerta sobre la necesidad de abordar activamente la inercia terapéutica y optimizar el uso de terapias con beneficio demostrado. Reconocer y tratar el riesgo residual es indispensable para que los avances en la evidencia científica se traduzcan en beneficios concretos para los pacientes.

Consideraciones éticas

No aplica

Declaración de conflicto de intereses

El autor declara no tener conflicto de intereses.

(Véase formulario de conflictos de interés del autor en la Web).

 
 
 

BIBLIOGRAFIA

1. World Health Organization. Diabetes [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2024 Nov 14. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/diabetes.
2. Klempfner R, Erez A, Sagit BZ, Goldenberg I, Fisman EZ, Kopel E, et al. Elevated triglyceride level is independently associated with increased all-cause mortality in patients with established coronary heart disease: twenty-two-year follow-up of the Bezafibrate Infarction Prevention Study and Registry. Circ Cardiovasc Qual Outcomes 2016;9:100-8. https://doi.org/10.1161/CIRCOUTCOMES.115.002104.
3. Bhatt DL, Steg PG, Miller M, Brinton EA, Jacobson TA, Ketchum SB, et al. REDUCE-IT Investigators. Cardiovascular risk reduction with icosapent ethyl for hypertriglyceridemia. N Engl J Med 2019;380:11-22. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1812792.
4. Marx N, Federici M, Schütt K, Ajjan RA, Antunes MJ, et al. ESC Scientific Document Group. 2023 ESC Guidelines for the management of cardiovascular disease in patients with diabetes. Eur Heart J 2023;44:4043-40. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehad192.
5. Lavalle Cobo AM, Destaville J, Salmeri E, Forte E, Harwicz P, Corral P. Elegibilidad para icosapento de etilo en una población de mundo real de pacientes con diabetes tipo 2 en la República Argentina. Rev Argent Cardiol 2025;93:213-6. https://doi.org/10.7775/rac.es.v93.i3.20898.

 
 

RESPUESTA DE LOS AUTORES

 

    Agradecemos al Dr. Rodrigo Esparza Iraola las observaciones y comentarios respecto a nuestro artículo publicado recientemente.

    Compartimos la reflexión respecto a la importancia de identificar el riesgo residual en la práctica diaria para poder implementar intervenciones en post de reducirlo, pudiendo ser el icosapento de etilo una estrategia dirigida a tal fin.

    Si hablamos de riesgo residual en diabetes, Lawler y cols. proponen el uso de fármacos con beneficio cardiovascular demostrado (agonistas de los receptores GLP-1 e inhibidores del cotransportador sodio-glucosa 2) como una estrategia para reducirlo. (1) En esta línea coincidimos con el Dr. Esparza Iraola en que 3 de cada 4 pacientes no recibía estos grupos farmacológicos y que la inercia puede ser una causa; sin embargo, es importante resaltar que para realizar nuestro trabajo utilizamos datos de una cohorte de pacientes evaluada entre los meses de mayo y julio de 2019.(2) Consideramos este dato importante ya que esta fecha es contemporánea a la publicación de estudios de seguridad cardiovascular de distintas moléculas en poblaciones de menor riesgo cardiovascular que las incluidas en los primeros estudios, y es previa a la publicación de guías internacionales y nacionales con participación de Sociedades Científicas de Cardiología en las cuales se incluyen estos fármacos como parte de las recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular. Por otro lado, como bien menciona el Dr. Esparza Iraola, existen cuestiones relacionadas: debemos considerar las barreras del sistema de salud. En esta línea se halla la Resolución 2820/2022 en la que se actualizó el Anexo I de las “Normas de Provisión de Medicamentos e Insumos para Personas con Diabetes”, donde se incluyó el primero de los dos grupos de fármacos con beneficio cardiovascular demostrado (inhibidores SGLT2) como medicamentos con cobertura para ciertos pacientes con diabetes tipo 2. (3)

    Agradecemos nuevamente los aportes resaltados en su carta ya que enriquece el debate de un tema tan importante como es la subutilización de estrategias con evidencia en reducción de riesgo cardiovascular.

    Augusto Lavalle Cobo
    Por los autores
     
     

    BIBLIOGRAFÍA

    1. Lawler PR, Bhatt DL, Godoy LC, Lüscher TF, Bonow RO, Verma S, et al. Targeting cardiovascular inflammation: next steps in clinical translation. Eur Heart J 2021;42:113-31. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaa099
    2. Forte E, Buso C, Duczynski P, Lavalle Cobo A, Harwicz P, Giorgi M, y cols. Características clínicas y control cardiometabólico de personas con diabetes en el consultorio de cardiología en la República Argentina. Rev Argent Cardiol 2020;99:517-24. https://doi.org/10.7775/rac.es.v88.i6.18201

     
     

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