EDITORIAL
Shock
cardiogénico; ARGEN SHOCK 2 y el duro camino de conocer la verdad para
modificar la realidad
Cardiogenic Shock; ARGEN SHOCK 2 and the Hard Road to
Know the True for Changing Reality
Ricardo Levín1,
MTSAC
1 Co Jefe de Cardiología, Sanatorio
Modelo de Burzaco
Rev Argent Cardiol 2023;91:247-248.
http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i4.20645
VER ARTÍCULO RELACIONADO: Rev Argent Cardiol 2023;91:251-256. http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i4.20650
Verdad…No
puedes manejar la verdad!!!
Coronel
Nathan Jessup/Jack Nicholson
“Cuestion de honor”
El
hecho de resultar la principal causa de mortalidad del infarto agudo de
miocardio (IAM), además de la elevada morbilidad que impone, bastaría para
considerar al shock cardiogénico (SC) como un tema de interés prioritario.
Sumado a lo anterior, con la excepción de la revascularización temprana y
adecuada, las diversas terapéuticas intentadas hasta el presente, como el uso
de drogas vasoactivas, balón de contrapulsación
intraaórtico (BCIAo) o el
creciente empleo de membrana de oxigenación extracorpórea veno-arterial
(ECMO VA) se han mostrado ineficaces para reducir la referida elevada
mortalidad. (1-5)
Los
resultados del registro multicéntrico ARGEN SHOCK 2
arrojan su luz sobre el oscuro territorio del SC, y la misma al encenderse
brillante e intensa puede resultar desagradable y hasta molesta. (6)
Probablemente
el principal resultado del estudio, con todos los atenuantes aplicables a un
registro, diste de lo deseable o esperado con (a pesar de un 91,1% de
revascularización) una mortalidad intrahospitalaria del 0,5%, que a los 30 días
resultó del 62,5%, números que excluyen del análisis a los pacientes con
complicaciones mecánicas (cuya mortalidad presumiblemente sea superior).
Pero
enfrentarnos con una verdad debe dejar enseñanzas y nos obliga a tratar de
entender y explicar sus razones. Y, si bien será argumentativo, podría, por la
época de inclusión de los pacientes, existir algo que denominaremos “efecto
pandemia” por la coexistencia parcial con el COVID-19. En favor de dicha teoría
puede considerarse que de los 54 centros “iniciales” dispuestos a participar,
solo poco más de la mitad (23) lograron incluir al menos un paciente con IAM y
SC a lo largo de los 14 meses del estudio. Podemos agregar, abogando por dicho
efecto, que dos tercios de los pacientes ingresaron al registro evidenciando
SC, con un tiempo de inicio de los síntomas de seis horas (360 minutos). Aunque
esto no nos permite determinar el tiempo “efectivo” de evolución del SC, un
dato que claramente puede haber influenciado en los resultados observados,
jerarquiza la reluctancia observada, por parte de muchos pacientes, a concurrir
oportunamente a instituciones médicas durante la pandemia.
Al
margen de ello, y analizando el dato positivo expresado en la alta tasa de
revascularización observada, podría plantearse si el paradigma clásico de
definir reperfusión exitosa, en el caso del uso de la
angioplastia en el SC del IAM, debería limitarse “solamente” a la determinación
del grado de flujo TIMI (si bien ello resulta lo universalmente aceptado y
utilizado) o tal vez, deberían agregarse otro tipo de criterios que expresen,
por un lado, el grado de compromiso tisular y, por otro, la mejoría efectiva
tras el tratamiento.
Un
sesgo probable, pero frecuente en nuestros registros, es cierto grado de
“desbalance” en la distribución geográfica de los centros. En el ARGEN SHOCK 2,
de los 54 centros “iniciales” 33 (61,1%) pertenecían a CABA y provincia de
Buenos Aires, y entre ellas estaban 14 (60,1%) de las 23 instituciones que
efectivamente incluyeron pacientes.
Algunas
consideraciones sobre los recursos utilizados.
Está
claro que el catéter de Swan-Ganz (utilizado en el
33,3% de los casos) no es un tratamiento, que no “cura” per se, y, a lo sumo en
manos expertas, permitirá corroborar al diagnóstico y contribuir al manejo del
SC, proveyendo información que, apropiadamente procesada, podría llevar a
cambios de estrategias y esto influir en el pronóstico. (7,8)
El
BCIAo se empleó en un 30,1%, lo cual ante un 66% de
pacientes que ingresaron en SC, casi todos bajo drogas vasoactivas,
llevaría al planteo teórico de que su uso podría haber sido superior, si bien
su beneficio no está demostrado en la clínica (a pesar de resultar
fisiológicamente lógico). Además, colocar un BCIAo,
no implica necesariamente efectuarlo tempranamente y la elevada tasa de
complicaciones (29,4%) merecería un análisis aparte.
En
el caso de la ECMO VA, además de requerir una cierta estructura de sostén
logística asociada a su utilización, hasta el presente tampoco ha demostrado
influir en el pronóstico. (9)
Para
terminar, casualmente, o no, el Consejo de Emergencias y Cardiología Critica ha
finalizado su Consenso de Shock Cardiogénico el cual será presentado en el
próximo Congreso SAC 2023. (10)
El mismo y el excelente aporte de Castillo Costa y cols,
como los que habitualmente efectúa el Área de Investigación SAC, sumados al
registro LATIN SHOCK ((NCT:05246683) en desarrollo, intentan ser contribuciones
que lleven a la comprensión y posterior cambio de una realidad que,
indefectiblemente, necesita ser modificada.
Declaración de conflicto de
intereses
El autor declara que no tiene
conflicto de intereses
(Véase formulario de conflicto de
intereses del autor en la web).
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
©Revista Argentina de Cardiología
1. Vahdatpour C, Collins D, Goldberg S. Cardiogenic Shock. J
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Shock Cardiogénico en el Contexto de los Sindromes
Coronarios Agudos en Argentina: Resultados del Registro ARGEN SHOCK 2. Rev Argent Cardiol 2023;91:251-256 http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i4.20650
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