Distinguidos miembros de la Sociedad Argentina de Cardiología, colegas, amigos, familias:
Siento un profundo honor en dirigirme a ustedes como futuro presidente de esta Institución, que desde su fundación ha sido un faro en el desarrollo científico de la medicina cardiovascular. Considero de gran valor recibir el reconocimiento de mis colegas, que no solo es un motivo de orgullo sino un hermoso desafío que asumiré con responsabilidad, ecuanimidad y respeto por las personas.
Para trazar el camino hacia adelante, debemos volver la mirada a las fuentes, a aquellos gigantes sobre cuyos hombros se erigió nuestra profesión. Nuestra historia se entrelaza ineludiblemente con la figura del Profesor Bernardo Houssay, un líder cuya visión trascendió su especialidad. No solo impulsó la ciencia experimental en Argentina y fue el creador del CONICET, sino que fue el catalizador de la excelencia. Nos legó un credo inquebrantable: “La ciencia no es cara; cara es la ignorancia”. Ese espíritu científico y riguroso tuvo su máxima expresión el 9 de abril de 1937 con la fundación de esta ilustre Sociedad. Los fundadores no solo crearon una entidad, sino que establecieron un pacto de compromiso con la docencia, la investigación y la profesionalización del cardiólogo.
Nuestra misión es la generación y difusión del conocimiento científico mediante la investigación, la educación continua y la capacitación especializada, impulsando una medicina basada en valores humanísticos y principios éticos que optimice los resultados en salud, promueva el manejo eficiente de los recursos y la equidad en el acceso al cuidado cardiovascular de los pacientes.
Liderar en los nuevos tiempos es navegar la complejidad. No es solo jerarquía, sino influencia, empatía, escucha atenta y visión. Venimos a servir y no a servirnos. Necesitamos seguir construyendo un liderazgo que se ancle en la única sustancia que nos define: la virtud.
Durante mucho tiempo escuché la frase: “es políticamente correcto”. En lo personal sumaría otra frase: “¿es humanamente correcto?”. Y sobre este punto, diría que lo políticamente correcto no puede sostenerse si es humanamente incorrecto, el fin no siempre justifica los medios. Destaco la importancia de la búsqueda de la verdad y el ser auténtico y coherente. Es fundamental la alineación entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago. El escritor Héctor Abad Faciolince en el libro “El olvido que seremos” describe la importancia de ser auténtico y no un híbrido entre caballo y vaca, que ni trota ni da leche. Considero que en el marco societario la cooperación es una estrategia más revolucionaria que la competencia. La superación no sirve si no es para ayudar al semejante.
El Plan Estratégico diseñado recientemente es un marco general consensuado que permite orientar las decisiones en forma coherente y consistente en busca de los objetivos trazados. Estos lineamientos, para que sean perdurables, deben atender criterios de equidad y accesibilidad. Como dirigente es importante establecer el qué y el cuándo, no el cómo ya que para ello hemos elegido concienzudamente a los responsables.
El tiempo en que vivimos nos sitúa en una encrucijada fascinante y desafiante. No estamos ante una época de cambios, sino un cambio de época. La cardiología ha evolucionado de manera exponencial. Manejamos tecnologías que hace una década parecían ciencia ficción, desde la inteligencia artificial que analiza patrones de riesgo hasta las técnicas de imagenología más sofisticadas. Sin embargo, en medio de este torbellino de progreso, corremos el riesgo de deshumanizar el cuidado y de reemplazar el oído atento por el algoritmo perfecto. El modelo Humanics, desarrollado por Joseph E. Aoun, profundiza este aspecto en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La técnica seguirá siendo indispensable en un presente tecnológico, los datos deben transformarse en un lenguaje a decodificar y la dimensión humana tiene que estar preparada para el desafío de ser el punto de equilibrio donde el juicio, la empatía y la ética permitan que la técnica y los datos se orienten al bien. No va a haber organizaciones mejores sin seres humanos mejores.
La sociedad ha rediseñado su estructura con el fin de lograr una mayor coordinación e integración entre todas sus áreas y consejos distritales. Para ello, ha establecido tres pilares de acción: la Educación, la Investigación y el Área de Miembros SAC.
La educación del futuro será la que despierte más preguntas y no la mera acumulación de contenidos. Debemos formar no solo técnicos brillantes, sino médicos prudentes y éticos. El desafío es profundamente humano. Siguiendo el camino fundacional, en el Área de Docencia se seguirán orientando los esfuerzos en la creación del Instituto de Educación Universitario. Además, cumpliremos un viejo anhelo para que las residencias de los distritos que realicen el Curso Superior de Cardiología SAC, puedan acceder al certificado de la especialidad que otorga nuestra sociedad con aval universitario. Asimismo, es tiempo de avanzar en la actualización del Consenso de Educación en Cardiología. Orientaremos este objetivo con el cuerpo docente asesor que durante este año ha efectuado una actividad importante definiendo el perfil del cardiólogo y el curso de docencia para docentes.
En el Área de Investigación se profundizará la creación de la red nacional de investigadores y se dará curso a dos nuevos registros vinculados con miocardiopatías y valvulopatías dentro del marco de registros de la Sociedad Europea de Cardiología. Se trabajará en aumentar la producción de estudios que aborden la realidad epidemiológica argentina y las necesidades específicas de nuestra población. Asimismo, se actualizó el reglamento de los proyectos de investigación con el objetivo de garantizar el pluralismo en el uso de los datos y en la participación de las publicaciones, ambas bajo el acompañamiento societario.
Se profundizará la calidad de los nuevos consensos que se diseñen en el 2026 integrando progresivamente la metodología GRADE, y adaptando las conductas a la realidad de la medicina en la República Argentina. Por otra parte, se promoverá a nuevos responsables de desarrollar las distintas guías, aprovechando la experiencia de los referentes previos como asesores.
Un liderazgo que honra la carrera del miembro societario es vital. Los valores de la SAC deben verse reflejados en cada proceso, desde la admisión hasta la elección de autoridades de las distintas áreas. Luego de un período de organización en el 2025, iniciará sus actividades el Área de Desarrollo de la Carrera Profesional del Miembro, con el objetivo de definir la capacitación de nuestros cardiólogos mediante la profundización de conocimientos organizacionales, liderazgo, investigación, docencia y abogacía.
Extenderemos la aplicación del plan estratégico para definir los procesos de trabajo en las áreas administrativa, contable e informática. Se invertirá en la capacitación del personal, la definición de las tareas, el mejoramiento e integración del lugar físico de trabajo, la actualización y la sincronización de los distintos sistemas informáticos.
En otro orden de acciones proyectadas, se organizará una campaña de fundraising para poner en valor el Aula Magna de la Sociedad. Se completará el proceso de creación del museo SAC que refleje nuestro origen y nuestra historia.
Focalizaremos nuestras acciones en promover la implementación del Programa “Redes que salvan vidas”, cuyo propósito es guiar y acompañar a ciudades, municipios y regiones de Argentina en el diseño e implementación de redes locales o regionales de atención del infarto agudo de miocardio, basadas en las recomendaciones de las guías de práctica clínica y adaptadas a sus recursos y capacidades locales.
La federalización de la Sociedad Argentina de Cardiología es una realidad creciente que debe integrar las oportunidades con la meritocracia. Durante 2025 se organizaron congresos dirigidos por profesionales de SAC País y para 2026 este objetivo se consolidará incorporando espacios de participación de los distritos SAC en el área jerárquica del comité científico. El Congreso de Cardiometabolismo, el Meet up de Salud Digital, la Jornada de Cardiogeriatría, el Cardiology Day y la Jornada Argentino-Paraguaya, se desarrollarán en distintos distritos de SAC País.
Se continuará con la consolidación del área de Relaciones Internacionales luego de la incorporación de expresidentes y de jóvenes líderes. El objetivo será fortalecer su plan de acción, capitalizar los contactos generados en gestiones previas y garantizar la continuidad. A la frondosa lista de vinculaciones internacionales (ESC, AHA, ACC, Sociedad Sudamericana, SIAC, sociedades latinoamericanas), se incorporará a nuestras actividades internacionales la Jornada LATAM ESC 2026, un convenio con la IAS (International Atherosclerosis Society) y el inicio de actividades conjuntas con la Asian Heart Society y la Chinese Cardiovascular Association.
La Sociedad Argentina de Cardiología y la Fundación Cardiológica Argentina debemos trabajar en forma articulada en cada una en sus áreas de competencia. Debemos abandonar los miedos del pasado y ser disruptivos en la búsqueda de objetivos superadores. Desde la Sociedad garantizaremos que esta nueva modalidad de integración se desarrolle con respeto y magnanimidad. Trabajaremos para unificar el logo de identificación con un nuevo concepto del “manual de marca”. Se realizará el Congreso Cardiovascular para pacientes en el marco del Congreso Argentino de Cardiología. Asimismo, el libro para pacientes está actualmente en la etapa de escritura.
Los distritos son la SAC en cada rincón del país; sus presidentes son los líderes que deben impactar en sus áreas de influencia mediante la organización de actividades científicas locales y regionales, interactuar con las personas de la comunidad a través de acciones de prevención y promoción de la salud y realizar abogacía a nivel político y en los medios de comunicación.
Junto con el área de SAC mujer seguiremos trabajando para que se sancione la ley nacional que declare al 9 de octubre el “Día de Concientización de la Enfermedad Cardiovascular en la Mujer”, una fecha ya establecida por ley en varias provincias argentinas. En el 2026 se promoverá el Premio Liliana Grinfeld al mejor trabajo de enfermedad cardiovascular en la mujer.
La Sociedad Argentina de Cardiología trabajará para ser un órgano de consulta en la promulgación de la Ley Nicolás, que tiene por finalidad asegurar el derecho a una asistencia sanitaria de calidad y segura, centrada en las personas y en las comunidades.
Medir para mejorar, será el proyecto que unirá a nuestros líderes con el fin de definir las métricas de calidad que deben valorarse en las distintas áreas de la cardiología con un benchmarking de referencia.
Los directores han hecho un trabajo formidable para adaptar la Revista Argentina de Cardiología a las nuevas exigencias que requiere la indexación en PUBMED. El año próximo se hará la presentación formal y mantenemos las expectativas de alcanzarla.
A los más jóvenes, los invito a no desanimarse y a pensar que el futuro puede ser próspero si se trabaja para alcanzarlo. El área de SAC joven ha efectuado un excelente trabajo promoviendo a sus integrantes en docencia, en investigación y distritos. Me atrevo a decir con convencimiento que el semillero de la cardiología argentina está asegurado para los próximos años. Necesitamos instituciones cada vez más fuertes para garantizar un proyecto de desarrollo, no solo asistencial, sino profesional. En ocasiones nos preguntamos qué sistema de salud dejaremos a nuestros residentes. Esta pregunta, muchas veces, responde a un marco de acción y de responsabilidad mucho más amplio y complejo. Por eso, mientras tanto, sigamos trabajando en pensar qué calidad de nuevos cardiólogos vamos a dejar al país.
La actividad comunitaria de Sonqo, con los pueblos originarios de altura, continuará con una nueva edición en 2026. Para esta nueva edición incorporaremos un trabajo de investigación científica en el terreno en colaboración con una prestigiosa sociedad científica internacional y estaremos presentando el proyecto en la Federación Mundial del Corazón en el rubro Most creative campagne.
“El médico que solo sabe de medicina, ni de medicina sabe” dice un aforismo. El gran médico, además del conocimiento científico, integra a sus competencias la empatía, habilidad de comunicación, visión holística, aprendizaje y adaptabilidad continuas, ética y humanidades. En este sentido, se realizarán actividades orientadas a poder cultivar otros aspectos del conocimiento como la historia, la espiritualidad, las artes, el liderazgo, la medicina narrativa.
En los últimos años, se identificaron nuevos factores de riesgo psicosociales, otros vinculados con el medio ambiente y la contaminación ambiental. Asimismo, irrumpen nuevas disciplinas como la genética y la inteligencia artificial, con sus aportes, sus promesas, los cambios de paradigma y los nuevos miedos. La Sociedad Argentina de Cardiología ha tenido una ágil lectura de los nuevos tiempos, creando en los últimos años los Consejos de Aspectos Psicosociales, Salud Digital, Cardiología Genética, Cardioecología y Hábitos Saludables. En este contexto de cambios, la SAC aportó visión, entendimiento, agilidad y claridad de pensamiento. Siguiendo esta línea, crearemos grupos de trabajo interconsejos que aborden patologías específicas. Empezaremos con Cardiopatía Estructural, espacio donde podrán interactuar la cardiología clínica, el aporte de las imágenes, la cirugía cardiovascular y la hemodinamia intervencionista. Queremos que las subespecialidades intervencionistas vuelvan a encontrar en la SAC el marco para el desarrollo de sus actividades. Para esto se requiere amalgamar voluntades y tener una visión de futuro que desafíe los personalismos.
El éxito y la trascendencia de la SAC en las próximas décadas no dependerán únicamente de nuestra destreza técnica, sino de nuestra excelencia humana y el liderazgo virtuoso que seamos capaces de encarnar. Debemos reafirmar nuestro compromiso ineludible con el paciente, el verdadero motor y sentido de nuestra profesión. San Pablo escribe a los de Corinto “tempus breve est”, en relación a la duración de nuestro paso por la tierra. Estas palabras suenan en lo más íntimo de su corazón como un reproche ante la falta de generosidad, y como una invitación constante para ser leal. La sabiduría y la compasión van unidas. Jorge Luis Borges meditó sobre el tiempo, la materia prima de nuestra existencia profesional: “El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.” Esta reflexión borgeana, que nos coloca como sustancia activa del tiempo, es fundamental en medicina. Nosotros somos, de hecho, el tiempo de nuestros pacientes. Nuestro liderazgo, nuestra pericia, definen la calidad de sus días futuros. Nuestro deber es garantizar que ese tiempo sea digno, sustentado en la mejor ciencia.
El liderazgo en la cardiología del siglo XXI requiere visión, corazón y carácter: invocar a la comunidad de la SAC a asumir este liderazgo virtuoso, garantizando que el paciente no sea solo el objeto de nuestro trabajo, sino el testigo y beneficiario de nuestra excelencia humana y profesional.
Permítanme unos agradecimientos con pocas menciones, por miedo a omitir a alguien y al tiempo necesario para nombrarlos a todos. Los objetivos se alcanzan con el esfuerzo personal y gracias a la generosidad aparente o tácita de muchas personas y/o instituciones. En primera instancia agradezco a mis padres quienes me educaron en el valor de la honestidad, la simpleza y el trabajo bien hecho. Recuerdo con afecto a las comunidades lasallana de San Martín y murialdina de Villa Bosch. A la Universidad Buenos Aires y al Hospital de Clínicas, donde tuve la oportunidad inicial y única de formarme. A los maestros y compañeros residentes del Sanatorio Mitre, donde aprendí no sólo cardiología sino a tener una mirada amplia de la medicina, que incluyó la importancia del liderazgo transformador, la formación de alta calidad y el trabajo en equipo. Posteriormente mi paso por CONAREC me permitió ampliar mi mirada hacia todo el país y participar en el primer registro nacional de angioplastia coronaria. En este punto recuerdo al Área de Investigación de la SAC que nos abrió las puertas para enseñarnos estadística, elaboración y análisis de bases de datos. Agradecimiento eterno a la SAC, que desde que empecé el curso UBA-SAC en el año 1994, siempre me dio el espacio para interactuar en múltiples áreas y seguir creciendo acompañando a sus grandes líderes.
La crisis del 2001 fue otro momento de duda, el pensamiento de seguir o emigrar se hacía sentir cada día más. En ese momento el consejo oportuno de mi esposa, hizo que me acercara al Hospital Universitario Austral. Allí se inició una nueva etapa transformadora de mi vida. Al llegar mucho estaba por hacerse. El servicio de cardiología me abrió las puertas con magnanimidad y afecto y me permitió integrarme con libertad fomentando las iniciativas orientadas al bien grupal. Estoy muy orgulloso y agradecido de formar parte de un equipo generoso, excelentes personas, que me permitieron crecer profesional, humana y espiritualmente. Hago un profundo reconocimiento a mis pacientes, algunos representados en este acto, por permitirme acompañarlos.
En lo institucional fue un placer trabajar en forma conjunta y mancomunada con el Dr. Pablo Stutzbach amalgamando lo mejor de cada uno. Te agradezco que me hayas permitido acompañarte compartiendo los logros sin egoísmos y en un clima de compañerismo, respeto y generosidad. Extiendo el agradecimiento a la Dra. Mirta Diez y al Dr. Ricardo León de la Fuente, a la Mesa Directiva y a los líderes societarios.
Un último párrafo de agradecimiento para mi familia, mi mujer Laura y mis cuatro hijos Ignacio, Santiago, Pablo y Sofía quienes han vivido la experiencia de un modelo de padre dividido entre dos amores distintos y de quienes he recibido comprensión y apoyo para recorrer este camino. Agradezco a mi mujer el acompañamiento incondicional, el desayuno de todas las mañanas y un consejo que me ha ayudado mucho a mejorar las relaciones interpersonales: “El lenguaje nunca es inocente ni neutro”. Esto me ha servido para aprender a escuchar y ser más oportuno en el uso de las palabras. No creo haberlo aprendido totalmente, pero algo he mejorado.
Al fin y al cabo, volvemos a la poesía, a la esencia de lo que hacemos. Si como decía Borges, el tiempo es la sustancia de la que estamos hechos, entonces el tiempo que le dedicamos a la familia, a la docencia, a la investigación y al cuidado del paciente debe ser nuestra obra maestra. “Soñad y os quedareis cortos”.
