http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i1.20594
ARTÍCULO ORIGINAL
Presencia
de regurgitación moderada o grave luego del implante percutáneo de la válvula
aórtica con la estrategia de “Cusp Overlap”
Presence of Moderate or Severe Regurgitation after Transcatheter Aortic Valve Implant with the Cusp Overlap
Strategy
Carlos
Fava1,
Gustavo Lev1, Andrés
Rodríguez, Franco Andreoli, Silvina Gómez, Oscar
Mendiz1
1 Instituto
de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Hospital Universitario Fundación Favaloro
Dirección
para correspondencia: Oscar A Mendiz
- Av. Belgrano 1746 - (1093) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina -
E-mail: omendiz@ffavaloro.org
Este
trabajo obtuvo el Premio Isaac Berconsky 2021 en el
48° Congreso Argentino de Cardiología
RESUMEN
Objetivo:
Analizar
si la estrategia del implante alto usando superposición de las cúspides
derechas e izquierdas (Cusp Overlap, COVL) en el implante percutáneo de la válvula
aórtica (TAVI) se relaciona con menor incidencia de regurgitación paravalvular (RPV) moderada o grave, comparada con la
estrategia convencional (CON).
Material y métodos:
Se
analizaron 206 pacientes consecutivos que recibieron TAVI con válvulas autoexpandidles entre agosto de 2019 y mayo de 2022. Se
utilizó una estrategia CON en 101 pacientes (49%) y COVL en 105 (51%).
El
Punto Final Primario (PFP) fue la presencia de regurgitación paravalvular moderada y grave a 30 días.
Resultados:
No
hubo diferencia clínica entre los grupos en cuanto a la edad media, sexo ni comorbilidades;
excepto una tendencia a más diabetes y angioplastia coronaria previa en el
grupo COVL.
El
STS score fue mayor en el grupo de COVL (6,9 ± 2,2 vs. 5,8 ± 2,4 en CON,
p = 0,01).
A
30 días no hubo diferencia en el PFP (RPV moderada en 2% en CON, y 0,9% en
COVL; ninguno presentó RPV grave). Tampoco hubo diferencia en mortalidad,
infarto, oclusión coronaria, accidente cerebrovascular, sangrado mayor y
complicación vascular. La necesidad de marcapasos definitivo fue menor con la
estrategia de COVL (6,7% vs. 17,8%, p = 0,01) y un nuevo bloqueo de rama
izquierda ocurrió en 5,7% vs. 12,9% (p = 0,07).
Conclusiones:
En
esta serie de un solo centro, la estrategia del implante alto de la válvula aórtica
percutánea usando la técnica de COVL no demostró diferencia en la presencia de
regurgitaciones moderadas o graves comparada con la estrategia convencional,
sin presentar diferencia en las complicaciones, y se asoció a una menor
necesidad de marcapasos definitivo y a una tendencia de menos bloqueos de rama
izquierda a 30 días.
Palabras clave:
Insuficiencia de la Válvula Aórtica, Stents Metálicos
Autoexpandibles, Reemplazo de la Válvula Aórtica Transcatéter
ABSTRACT
Objective: The aim of this study is to whether higher transcatheter aortic valve implantation (TAVI) with
self-expandable valves using the right and left cusp overlap strategy (Cusp
Overlap, COVL) is associated with a lower incidence of moderate or severe paravalvular regurgitation, compared with the conventional
strategy (CON).
Methods: A total of 206 consecutive patients undergoing TAVI
with self-expandable valves between August 2019 and May2022 were analyzed. The
CON technique was used in the first 101 patients (49%) and COVL was used in 105
(51%).
The primary endpoint (PEP) was the presence of
moderate or severe paravalvular regurgitation at 30
days.
Results: There were no clinical differences between the groups
in terms of mean age, sex or comorbidities, except for a trend towards more
patients with diabetes and previous percutaneous coronary intervention in the
COVL group.
The STS score was greater in the COVL group (6.9 ± 2.2
vs. 5.8 ± 2.4 in the CON group; p = 0.01).
There was no difference in the PEP at 30 days with 2%
incidence of moderate PVR in the CON group and 0.9% in the COVL group, and none
of them presented severe PVR. There were no differences in mortality,
myocardial infarction, coronary artery obstruction, stroke, major bleeding or
vascular complications. The need for permanent pacemaker was lower with the
COVL strategy (6.7% vs. 17.8%, p = 0.01) and a new left bundle branch block
occurred in 5.7% vs. 12.9% (p = 0.07).
Conclusions: In this single-center series, the strategy of high transcatheter aortic valve implantation using the COVL
strategy showed no difference in the presence of moderate or severe
regurgitation compared with the conventional strategy, with no differences in
complications, and was associated with a lower need for definitive pacemaker
and with a trend towards lower incidence of left bundle branch block at 30
days.
Key
words: Aortic Valve
Insufficiency, Self Expandable Metallic Stents, Transcatheter
Aortic Valve Replacement
Recibido:
28/09/2022
Aceptado:
14/12/2022
INTRODUCCIÓN
El
beneficio de implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI) por acceso
femoral ha sido demostrado en diferentes estudios aleatorizados que incluyeron
pacientes (pac.) de alto riesgo o inoperables,(1,2) de riesgo intermedio (3,4)
y de bajo riesgo. (5,6)
De
acuerdo con diferentes análisis, la presencia de regurgitaciones paravalvulares (RPV) leves se presenta entre el 20%- 40%, (7) y la de moderadas o graves en alrededor del 3% al 12%.
(2) Estas últimas han sido asociadas con una mayor tasa de
mortalidad. (8,9) Si bien su incidencia se ha
visto reducida con la curva de aprendizaje de los operadores y los nuevos
dispositivos, representa una complicación que debiera tratar de evitarse o
resolverse en el momento del procedimiento.
Otro
de los problemas que presentan las válvulas autoexpandibles
es la necesidad del implante de un marcapaso definitivo (MCPD), con incidencia
de alrededor del 17%-30% en los grandes estudios aleatorizados. (2-6)
Para
sobreponerse a esas limitaciones se ha desarrollado la técnica del implante
alto de las válvulas aórticas percutáneas usando una vista de superposición de
las cúspides derechas e izquierdas (Cusp Overlap, COVL) para disminuir el contacto con el septum
membranoso y el sistema de conducción y con ello disminuir la necesidad de
MCPD. (10)
Esta
estrategia ha demostrado en algunas series observacionales una disminución
significativa de la necesidad de marcapaso definitivo (MCPD), (11-13)
pero no se ha evaluado con claridad el impacto sobre la incidencia de
filtraciones perivalvulares que produzcan una
insuficiencia moderada o grave.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se
analizaron 206 pacientes consecutivos que recibieron TAVI con implante de
válvulas autoexpandidles entre agosto de 2019 y mayo
de 2022. Se utilizó una estrategia CON en los primeros 101 (49%), y COVL en los
siguientes 105 (51%).
Fueron
excluidos aquellos que presentaban una bioprótesis
quirúrgica previa, implante previo de MCPD, válvula aórtica bicúspide,
insuficiencia aórtica pura o predominante como indicación del TAVI o implante
de una válvula expandible por balón.
El
Punto Final Primario (PFP) fue definido como la presencia de RPV moderada o
grave a 30 días, definidos según los criterios VARC 3. (14)
Además, se analizó la ocurrencia de los siguientes eventos: muerte de cualquier
causa, infarto agudo de miocardio (IAM), oclusión coronaria aguda debido al
TAVI, Accidente Cerebro Vascular (ACV), sangrado mayor (definición del VARC),
complicación vascular, cirugía cardíaca de urgencia, reintervención,
necesidad de implante de MCPD y aparición de un nuevo bloqueo completo de rama
izquierda (BCRI) persistente a 30 días.
Se
definió Éxito del Implante (EI) al implante adecuado de la válvula con un
gradiente residual menor a 10 mmHg al finalizar el
procedimiento en ausencia de regurgitación grave, y Éxito Clínico (EC) al EI en
ausencia de muerte, IAM, ACV, reintervención o
cirugía valvular de urgencia.
Todos
los pacientes. fueron evaluados por el “Heart Team Valvular”
del Hospital, y se realizaron un eco-Doppler, una coronariografía con aortograma y
una angiotomografía multicorte
con reconstrucción 3-D con contraste intravenoso de la válvula aórtica, aorta
torácica, aorta abdominal, arterias subclavias, ilíacas y femorales. A todos se
les realizó un electrocardiograma (ECG) previo al TAVI, uno a las 24 horas y
otro a los 30 días. El ecocardiograma Doppler color
se realizó antes, inmediatamente después y a los 30 días.
Se
utilizó sedación consciente como técnica anestésica, con excepción de aquellos
en quienes no se usó el acceso femoral percutáneo, en los cuales se empleó
anestesia general. Todos recibieron doble antiagregación
con aspirina y clopidogrel, excepto aquellos que
recibían anticoagulantes orales por alguna otra indicación, a los que solo se
agregó, si no lo tomaban, el clopidogrel.
Durante
el procedimiento recibieron anticoagulación con heparina 100U/Kg para el
procedimiento, con los valores controlados durante el mismo.
En
los que recibieron el implante con la estrategia CON, la válvula fue
posicionada e implantada con empleo de la proyección coplanar
de 3 cúspides de acuerdo con la angiotomografía y
corregida por proyección angiográfica, usualmente en
la proyección de oblicua anterior izquierda levemente craneal. El implante fue
realizado con un objetivo de profundidad de implante de alrededor de 2-4 mm por
debajo del anillo aórtico bajo estimulación a alta frecuencia (120 lat./min) con marcapaso transitorio, a discreción del operador.
En
los que recibieron el implante con la estrategia de COVL se realizó un análisis
previo detallado de la angiotomografía y allí se
identificó la proyección en donde hubiera superposición de las cúspides derecha
e izquierda en contraposición con la no coronariana,
y se la eligió para la proyección en el implante. En caso de dificultades o
diferencias se realizaron correcciones de acuerdo con la angiografía previa.
Cuando
esto no fue posible se realizó el posicionamiento utilizando dos catéteres con
curvas Pig-Tail o Amplatz
AL2 ubicados en los senos derecho e izquierdo, y luego se buscó la proyección angiográfica que demostrara la superposición de las
cúspides.
Usualmente
la proyección de COVL coincide con una oblicua derecha con inclinación caudal.
El
objetivo era el implante alrededor de 2-3 mm por debajo del anillo aórtico, con
respecto al seno no coronariano.
Al
momento de la liberación final, para lograr cierta estabilidad del sistema, se
utilizó también una sobreestimulación con marcapaso
transitorio a 120 lat./min.
Tanto
la predilatación, realizada con balón de menor
diámetro que el anillo aórtico, como la posdilatación,
fueron realizadas según el criterio del operador.
Todos
los pac. fueron seguidos a
30 días. Se llevó a cabo consulta presencial y el análisis de la RPV fue
realizado mediante eco-Doppler a 30 días del
implante.
Consideraciones éticas
El
estudio fue conducido de acuerdo con las normas de la Declaración de Helsinki y
de acuerdo de las normas de la Conferencia Internacional de Buenas Prácticas
Médicas; además todos los pac. firmaron
un consentimiento del Hospital para realizar el procedimiento. Su identidad fue
preservada para el momento del análisis.
Análisis estadístico
Las
variables continuas son presentadas como promedio y desviación estándar, las
variables categóricas son presentadas como valor absoluto y porcentaje. Se utilizó
la prueba de Student para las variables continuas,
Chi-cuadrado o Fisher para las categóricas. Se consideró significación
estadística con p <0,05.
RESULTADOS
Las
características clínicas de las poblaciones fueron similares; la edad fue de
79,8±7,9 vs 80,4±6,9 años en la estrategia CON vs COVL, fueron de sexo
masculino el 48.5% vs. el 55%. No hubo diferencia en
la prevalencia de hipertensión, infarto previo, cirugía coronaria previa,
angioplastia coronaria (ATC) pre TAVI, enfermedad pulmonar obstructiva crónica
(EPOC), función renal y diálisis. En el grupo COVL fue un poco más frecuente la
presencia de diabetes (20,8% vs. 32,3% p = 0,06) y de ATC (31,7% vs. 44,8% p =
0,05).
La
estratificación de riesgo de acuerdo con el STS score fue mayor en el grupo
COVL (5,8 ± 2,4 vs. 6,9 ± 2,2 p=0,01).
En
el ECG basal no hubo diferencia en la presencia de trastornos de conducción
previos, tales como bloqueo aurículo ventricular
(AV), bloqueo completo de rama derecha (BCRD), BCRI, o fibrilación auricular.
Tampoco
hubo diferencia en la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, gradiente transvalvular aórtico medio ni en el área valvular.
El
acceso fue transfemoral en todos los pac., excepto en 2 del grupo COVL, en que se empleó acceso
subclavio. La predilatación fue mayor en este grupo
(87,6% vs. 57,4%, p <0,001) sin haber diferencia en uso de posdilatación. No hubo diferencia en la utilización del
tipo de cierre vascular percutáneo; los dispositivos utilizados fueron PROSTAR
XL® (ABBOTT
Vascular, Santa Clara, California) y Proglide® (ABBOTT
Vascular, Santa Clara, California. (Tabla 1)
Tabla
1.
Características de la Población
|
|
CON (101 pac.) |
COVL (105 pac.) |
p |
|
Edad, años (media ± DE) |
79,8±7,9 |
80,4±6,9 |
0,41 |
|
Hombres |
49 (48,5) |
58 (55,2) |
0,33 |
|
Hipertensión |
90 (89,1) |
98 (93,3) |
0,20 |
|
Diabetes |
21 (20,8) |
34 (32,3) |
0,06 |
|
Infarto Previo |
23 (22,7) |
18 (17,1) |
0,31 |
|
CRM previa |
19 (18,8) |
16 (15,2) |
0,42 |
|
ATC previa |
32 (31,7) |
47 (44,5) |
0,05 |
|
ATC pre TAVI |
22 (21,8) |
30 (28,6) |
0,18 |
|
EPOC |
19 (18,8) |
13 (12,4) |
0,22 |
|
ACV |
5 (4,9) |
4 (3,8) |
0,68 |
|
eGFR |
60,1±19,3 |
61,8±20,1 |
0,44 |
|
Diálisis |
3 (3) |
4(3,8) |
0,73 |
|
Mortalidad según STS score |
5,8±2,4 |
6,7±2,2 |
0,01 |
|
Fibrilación auricular |
16 (15,8) |
25 (23,8) |
0,43 |
|
Bloqueo AV |
6 (5,9) |
7 (6,7) |
0,83 |
|
BCRD |
10 (9,9) |
9 (8,6) |
0,73 |
|
BCRI |
10 (9,9) |
15 (14,3) |
0,33 |
|
FEVI (%) |
52,7±13,4 |
53,1±12,6 |
0,45 |
|
AVAO |
0,71±0,15 |
0,73±0,9 |
0,43 |
|
Gradiente Medio (mmHg) |
40,8±10,7 |
41,3±10,2 |
0,35 |
|
Acceso Femoral |
101 (100) |
103 (98,1) |
0,16 |
|
Acceso subclavio |
- |
2 (1,9) |
0,16 |
|
Predilatación |
58 (57,4) |
92 (87,6) |
<0,001 |
|
Posdilatación |
25 (24,5) |
36 (34,3) |
0,92 |
|
Pop-Up |
- |
- |
|
|
Cierre Percutáneo |
100 (99) |
103 (98,1) |
0,58 |
Todas
las válvulas implantadas fueron autoexpandibles. (Tabla 2)
|
|
CON (101 pac.) n (%) |
COVL n (%) |
|
Evolut-Evolut R®/PRO® |
101 (100%) |
79 (74,5) |
|
Accurate Neo® |
- |
15 (14,3) |
|
PORTICO® |
- |
11 (11,2) |
CON: convencional COVL: Cusp overlap
No
hubo diferencia en el PFP a 30 días entre ambas estrategias (Figura
1), la RPV moderada fue de 2% para CON y de 0,9% para COVL, y ninguno
presentó RPV grave. No hubo diferencia en mortalidad, IAM, oclusión coronaria,
ACV, cirugía cardíaca, reintervención, en
complicación vascular o sangrado mayor.

Con
la estrategia de COVL hubo una reducción significativa de los trastornos de
conducción luego del implante, con una menor necesidad de implante de MCPD:
6,7% vs. 17,8% (p = 0,01) y tendencia a menos aparición de nuevo BCRI: 5,7% vs.
12,9%, p = 0,07. De los que requirieron MCPD, 6 tenían ≥80 años y solo
uno presentaba ritmo sinusal normal. Uno tenía
fibrilación auricular previa, uno bloqueo AV de primer grado, dos BCRD, uno
BCRI y uno bloqueo trifascicular. (Tabla
3) (Figura 2)
|
|
CON (101 pac.) n (%) |
COVL (105 pac.) n (%) |
p |
|
Éxito del Implante |
101 (100) |
105 (100) |
- |
|
Éxito Clínico |
5 (4,9) |
5 (4,8) |
0,94 |
|
RPV moderada |
2 (2) |
1 (0,95) |
0,53 |
|
RPV grave |
- |
- |
- |
|
Muerte |
5 (4,9) |
3 (2,8) |
0,43 |
|
Infarto |
- |
1 (0,95) |
1 |
|
Oclusión Coronaria |
- |
1 (0,95) |
1 |
|
ACV |
- |
1 (0,95) |
1 |
|
Sangrado Mayor |
2 (2) |
1 (0,95) |
0,53 |
|
Complicación Vascular |
2 (2) |
4 (3,8) |
0,43 |
|
MCPD |
18 (17,8) |
7 (6,7%) |
0,01 |
|
Nuevo BCRI |
13 (12,9) |
6 (5,7) |
0,07 |
|
Cirugía Cardíaca |
- |
- |
- |
|
Reintervención |
- |
- |
- |
ACV:
accidente cerebrovascular BCRI: bloqueo
completo de rama izquierda CON: convencional COVL: Cusp overlap MCPD: marcapasos definitivo pac.:
pacientes RPV: regurgitación paravalvular

Fig.
2.
Marcapaso definitivo y nuevo bloqueo de rama Izquierda
DISCUSIÓN
En
nuestra serie, el TAVI con la técnica de COVL no se relacionó con una
diferencia significativa en la presencia de RPV, comparado con la estrategia
convencional, pero sí con menor necesidad de MCPD y menos BCRI sin haber
diferencia en mortalidad, IAM, ACV, oclusión coronaria, complicaciones
vasculares mayores y sangrado mayor, cirugía cardíaca o reintervención.
De
los 7 pac. de nuestra serie
que requirieron MCPD, 6 eran ≥80 años, y 5 tenían algún trastorno
importante de conducción.
La
presencia de RPV se ha relacionado con la calcificación valvular y su
distribución, que generalmente es asimétrica, más importante en la valva y seno no coronariano en la mayoría
de los pac. (15) En
diferentes estudios se analizó la presencia de calcio y su volumen en la zona
de implante (16,17) y se demostró que la asimetría
de la calcificación se relaciona con RPV. (18)
Además, algunos autores analizaron la presencia de calcio en el tracto de
salida del ventrículo izquierdo. Este factor podría ser un predictor en la
generación de RPV. Pero también debemos tener en cuenta que la calcificación
del anillo puede favorecer su ruptura, especialmente en las válvulas
expandibles por balón, en caso de predilataciones o posdilataciones agresivas y de la necesidad de una segunda válvula. (19-21)
De
acuerdo con el volumen de calcio en la zona de implante se podría predecir el
grado de RPV: si es de 389 mm3 no habría
RPV; si es de 371 mm3,
leve; si es de 690 mm3,
moderado, y con 777 mm3 grave. En
la tomografía debemos analizar además la asimetría, ya que es un factor
predictivo de RVP. (22)
Respecto
del género, las mujeres tienen menos riesgo de RPV moderadas o graves; esto
parece estar relacionado con un anillo de menor diámetro que facilita el
sellado perivalvular. (23)
La
presencia de regurgitación moderada a grave era algo más frecuente al comienzo
de la experiencia, y con los dispositivos de primera generación. La curva de
aprendizaje de los operadores, que ha permitido mejorar los implantes, y los
nuevos dispositivos, que tienen una “pollera” perivalvular
en la base para mejorar el sellado, han hecho que este fenómeno se haya
reducido de manera muy significativa.
Si
bien el uso de la técnica del COVL parece ayudar en ese mismo sentido (de
hecho en nuestra serie se ve reducido en un 50%), para obtener diferencias
significativas se necesitarían cifras de pacientes muy superiores a nuestra
experiencia.
La
presencia de RPV moderadas o graves se asocia en numerosas ocasiones a disnea
en baja clase funcional o incluso a hemólisis. Uno de los tratamientos
propuestos, para evitar la cirugía, es el cierre de la RPV con plugs bajo control con eco-Doppler transesofágico. Esta
estrategia, si bien no es sencilla de realizar y es utilizada con muy poca
frecuencia, ha demostrado en algunas observaciones publicadas, tener una buena
evolución, con una baja tasa de complicaciones. (24)
En
un importante metaanálisis se evaluó a 4 años la
evolución de los pac. con
RPV. (25) Aquellos con RPV moderadas a graves
presentaron mayor mortalidad que los que tenían RPV leves o mínimas. Pero
cuando se compararon las válvulas de primera generación con las de segunda,
estas últimas presentaron significativamente menos RPV. También se comparó la
evolución de las RPV mínimas vs. las leves; estas
últimas presentaron una mortalidad mayor a 4 años. Es por este motivo que en la
actualidad hay que ser muy precisos al momento del implante, elegir el
dispositivo más conveniente y realizar posdilataciones,
en caso de ser necesario, para tratar de dejar la menor regurgitación posible;
idealmente, nula.
Nuestro
grupo comenzó hace varios años con el implante de las válvulas autoexpandibles con la estrategia COVL; en nuestras
publicaciones demostramos una disminución significativa de la necesidad de MCPD
luego del implante y una tendencia a menor BCRI sin aumento de las
complicaciones ni de embolización de la válvula. En
nuestras publicaciones los implantes fueron realizados con diferentes válvulas autoexpandibles en el grupo COVL. (11,12)
Nosotros
creemos que esta estrategia ofrece beneficios, y si bien no observamos una
diferencia significativa en la incidencia y gravedad de la RPV que tendría
impacto en la sobrevida, la reducción de los trastornos de conducción post
implante la justifican, ya que ellos también tienen impacto en la sobrevida y
en los costos hospitalarios y a largo plazo. (26,27)
Limitaciones
Las
limitaciones de este análisis son que fue realizado un solo centro, la
intervención no fue asignada aleatoriamente. Se comparó una serie histórica de
los últimos 101 pac. que fueron
tratados con estrategia CON, para tratar de evitar que la curva de aprendizaje
influyera, y los primeros 105 tratados con la estrategia de implante alto de la
válvula aórtica percutánea.
CONCLUSIONES
En
esta serie de un solo centro, la estrategia del implante alto de la válvula
aórtica percutánea no mostró diferencia en la presencia de RPV moderadas o
graves, comparada con la estrategia convencional sin presentar diferencia en
las complicaciones; y se asoció a una menor necesidad de marcapasos definitivos
y a una tendencia a menos BCRI a 30 días.
Conflicto de interés
Oscar
A Mendiz es Proctor en
Latinoamérica para las Válvulas Evolut, Accurate y Edwards
Los
demás autores declaran que no tienen conflicto de intereses
(Véanse
formularios de conflicto de intereses de los autores en la web/Material
suplementario).
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