La miocardiopatía diabética se entiende como el compromiso estructural y funcional del miocardio secundario a la diabetes mellitus, en ausencia de enfermedad coronaria, hipertensión u otras causas de cardiopatía. (1) Su prevalencia es incierta, pero se calcula que alrededor del 12 al 22% de los pacientes diabéticos la desarrollan luego de diez años de su patología de base. (1) Por lo tanto, resulta imperativo identificar marcadores clínicos, de laboratorio y por imágenes que permitan un diagnóstico precoz para instaurar un tratamiento adecuado y evitar la progresión de dicha patología.
Fisiopatológicamente, la hiperglucemia, la resistencia a la insulina y la lipotoxicidad, que inducen estrés oxidativo, inflamación, apoptosis de cardiomiocitos y fibrosis intersticial, producen inicialmente trastornos de la relajación ventricular, seguidos de hipertrofia ventricular izquierda y, en estadios avanzados, deterioro de la función sistólica. (2)
En consecuencia, es de gran utilidad el ecocardiograma como método de imagen accesible y reproducible. El mismo permite identificar pacientes con disfunción diastólica (marcador precoz de miocardiopatía diabética) (1) y con caída del strain longitudinal global previo a la alteración de la fracción de eyección (marcador precoz de disfunción sistólica). (3)
En el trabajo titulado “Diferencias entre el comportamiento de la función diastólica y el strain longitudinal global en el ecocardiograma de estrés de pacientes ancianos diabéticos versus no diabéticos” de Kufert y cols. se evaluaron mediante ecocardiograma de estrés a 176 pacientes diabéticos contra 771 no diabéticos. En este modelo, identificaron que el grupo de diabéticos presentó mayor porcentaje de disfunción diastólica significativa, tanto en reposo como en esfuerzo, y que si bien la fracción de eyección fue normal y similar en ambos grupos, el strain longitudinal global fue significativamente menor en aquellos diabéticos. (4)
Como fortalezas del trabajo, hay que destacar el número de pacientes incluidos, la exclusión sistemática de enfermedad coronaria como potencial confundidor, la incorporación de parámetros ecocardiográficos convencionales junto con el strain longitudinal global y la evaluación del deterioro de la reserva diastólica en esfuerzo (desenmascarando de esta forma un punto que muchas veces se encuentra normal en reposo).
Como limitante, cabe mencionar que al tratarse de un estudio con diseño transversal no es posible establecer el verdadero impacto pronóstico de las alteraciones observadas. Aunque la asociación entre diabetes, disfunción diastólica y reducción del strain es consistente, no responde a la cuestión de si estos hallazgos identifican a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. En este contexto, hubiera resultado de interés conocer variables relacionadas con la evolución de la diabetes, particularmente si se encontraban bajo tratamiento con inhibidores de SGLT2 o agonistas del receptor GLP-1, dado que estas terapias han demostrado modificar el riesgo de insuficiencia cardíaca y podrían influir sobre los parámetros ecocardiográficos. (2;3)
Como sugiere el presente trabajo, la diabetes mellitus se asocia de manera independiente con una mayor prevalencia de disfunción diastólica y con una reducción del strain longitudinal global, aun en presencia de fracción de eyección preservada, reforzando el concepto de compromiso miocárdico subclínico. Conocer esto, permite al ecocardiografista dirigir el estudio en la búsqueda estos parámetros y aportar una visión más amplia al cardiólogo clínico a la hora de iniciar y modificar el tratamiento de esta población, enfocándose no solo en la patología coronaria o vascular periférica.
Consideraciones éticas
No aplica
