EDITORIAL
Aquellos años felices

Those Happy Years

  • Carlos Tajer 1  MTSAC  ORCID logo 
 
 

A fines de los 90 la Sociedad Argentina de Cardiología se propuso renovar la revista, e invitó a Raúl Oliveri para liderar esta transformación. Luego de un año bajo su dirección, fui convocado al Comité Editorial. Bajo su liderazgo se hicieron grandes cambios en múltiples planos. Alcanza con comentar que en ese momento se pedía a los autores que entregaran los contenidos en papel o diskettes, ¡¡¡pero en el proceso la editorial a cargo reescribía toda la revista y descartaba el soporte electrónico!!! El trabajo de secretaría era guiado por Carmen Sarría, que nos educaba en diferentes aspectos políticos del manejo editorial, y complementado por Patricia López Dowling, con un nivel de excelencia. Luego, bajo la dirección de Hernán Doval, se configuró una nueva estética y el compromiso de editoriales de opinión para el debate. Se consolidó a lo largo de los años un comité editorial con Jorge Trainini, Jorge Lowenstein, Raúl Borracci, Jorge Thierer, Horacio Pomés Iparraguirre, un grupo fenomenal, y cada reunión implicaba intercambios sobre temas intelectuales de actualidad, desde la teoría del caos a la estética del arte. Comparto una pequeña anécdota. Habíamos publicado con Hernán un trabajo que daba un resultado de una p de 0,048, significativa. Recibimos una carta de Raúl Borracci, cirujano cardiovascular con una formación de posgrado en bioestadística, con una crítica elegante y con un nuevo cálculo que llevó la p a 0,051, no significativa. Le respondimos con un artículo, que seguimos usando para nuestro curso de investigación, La ilusión de la p significativa, comentando que entre nuestra afirmación y la suya la diferencia de probabilidad era de 3 en 1000, es decir, cumplía o no cumplía la regla religiosa de la significación pero en términos de verdad-error era irrelevante. Nos quedó claro que Raúl tenía un pensamiento fino y vocación crítica, por lo que lo invitamos a incorporarse a la Revista, de la cual llegó a ser director con múltiples contribuciones. Bajo el liderazgo de Hernán emprendimos la epopeya hasta hoy infructuosa de ingresar al Index Medicus. Estudiamos el tema en detalle, y fuimos dando pasos sucesivos: ingreso de la revista a otros índices internacionales (Scielo, Embase, Scopus), publicación completa en castellano e inglés, formato electrónico, incorporación de colegas extranjeros al comité editorial, asesoramientos con empresas. Comencé a participar de la SAC en 1983 en el Consejo de Emergencias Cardiovasculares, y desarrollé múltiples tareas en diferentes áreas, como la creación del Comité de Investigación, pero mi gran sueño era llegar a la dirección de la Revista, que ejercí efectivamente entre 2009 y 2012. Fueron años muy felices, de mucho trabajo editorial, creativos, e inventamos diferentes estrategias para mejorar el aflujo de investigaciones originales, como números temáticos por invitación y otras. Creamos incluso un blog para intercambiar relatos y experiencias de los socios SAC. El espíritu del grupo fue siempre intentar colaborar con todos los autores en mejorar sus trabajos si eso era requerido. En ocasiones reescribí casi por completo algunos trabajos que tenía datos de interés pero que no resultaban publicables, con largas explicaciones a los autores que lo aceptaron. Asumí el compromiso de escribir los editoriales bimestrales siguiendo la tradición, lo que me dio un permiso para adentrarme en temáticas muy diversas. Escribí por ejemplo un artículo sobre metáforas para pensar la medicina, que hice revisar por la Profesora Guiomar Capuscio, titular de cátedra con un doctorado en el tema, y otro sobre medicina evolucionista, un viaje al pensamiento biológico evolutivo, siempre enriquecidos por los debates en el comité. Varios de esos artículos fueron recopilados en dos libros que publicó luego la editorial El Zorzal con muy buena recepción. En el 2012 me ofrecieron pasar a la carrera política, vicepresidencia y presidencia SAC, que no era una ambición personal ni un sueño, y que resultó una muy compleja experiencia para la cual no estaba debidamente preparado. Recuerdo esos años en la Revista con mucho afecto y nostalgia, y mantengo el compromiso de colaborar en los desafíos que hoy enfrenta, este nuevo mundo de las redes y el pensamiento líquido.