CARTAS DE LECTORES
Inhibidores orales de PCSK9: entre la promesa y la evidencia pendiente

Oral PCSK9 Inhibitors: Between Promise and Pending Evidence

  • FERNANDO VICHI, 1  ORCID logo 
  • 1 Médico especialista en Cardiología (UCC), Ultrasonido Cardiovascular (UCC) y Cardiometabolismo (UCA). Clínica San Nicolás, Chilecito, La Rioja, Argentina
 
 

La reducción del colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) sigue siendo un pilar central tanto en la prevención como en el tratamiento de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA), sostenido por décadas de evidencia genética y clínica que confirman su rol causal. (1) Sin embargo, una proporción considerable de pacientes de alto riesgo no logra alcanzar las metas recomendadas pese al uso de estatinas a la máxima dosis tolerada.

Los inhibidores de PCSK9 por vía subcutánea (anticuerpos monoclonales) representaron un avance sustancial en este escenario, con reducciones sostenidas del C-LDL y beneficio clínico demostrado sobre eventos cardiovasculares. (2) Pese a ello, su vía de administración parenteral y su elevado costo siguen limitando una adopción más amplia.

El trabajo de Masson y colaboradores (3) actualiza, mediante una revisión sistemática y metaanálisis, la evidencia disponible sobre cinco inhibidores orales de PCSK9. Los autores documentan reducciones del C-LDL cercanas al 58 % frente a placebo, con magnitudes comparables a las de los agentes inyectables, y sin diferencias significativas en eventos adversos.

Este metaanálisis ya incorpora datos de fase 3 con enlicitide, un salto respecto de la evidencia mayormente descriptiva disponible hasta hace poco. Resulta especialmente relevante que uno de los estudios incluidos haya mostrado superioridad de un inhibidor oral frente a ezetimibe y ácido bempedoico, alternativas orales de amplio uso actual. (4)

Dicho esto, algunos aspectos invitan a moderar el entusiasmo. El número de estudios sigue siendo reducido, el seguimiento en la mayoría no supera las 12 semanas, y la lipoproteína(a) mostró una heterogeneidad estadística marcada (I² = 99,2 %), lo que relativiza esa estimación puntual. A esto se suma que uno de los cinco fármacos ya fue discontinuado por razones estratégicas, recordatorio de lo temprano que sigue siendo este desarrollo. Tampoco debería asumirse que la vía oral resolverá por sí sola el problema del acceso: de hecho, mientras se preparaba esta editorial la FDA aprobó enlicitide (Lipfendra) como primer inhibidor oral comercializado, sobre la base de la reducción del C-LDL demostrada en el programa CORALreef, a USD 315 mensuales de lista, apenas la mitad de los agentes inyectables pero lejos de ser un costo trivial. La droga aún no está aprobada en Argentina ni en el resto de Latinoamérica, aunque vale destacar que varios centros argentinos participaron activamente del programa CORALreef.

Ante todo, ningún inhibidor oral de PCSK9 cuenta todavía con datos de desenlaces cardiovasculares duros. El estudio CORALreef Outcomes, en curso, será determinante para establecer si estas reducciones lipídicas se traducen en beneficio clínico concreto. (5)

En definitiva, el trabajo de Masson y cols. aporta una síntesis oportuna y metodológicamente sólida de una clase terapéutica en rápida evolución. Los inhibidores orales de PCSK9 son una de las estrategias más prometedoras para optimizar el tratamiento hipolipemiante intensivo, pero su incorporación definitiva a los algoritmos deberá esperar estudios de mayor escala, seguimiento prolongado y, fundamentalmente, resultados sobre eventos cardiovasculares duros.

Declaración de conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses

Consideraciones éticas

No aplica

 
 

Bibliografía

1. Ference BA, Ginsberg HN, Graham I, Ray KK, Packard CJ, Bruckert E, et al. Low-density lipoproteins cause atherosclerotic cardiovascular disease. 1. Evidence from genetic, epidemiologic, and clinical studies. A consensus statement from the European Atherosclerosis Society Consensus Panel. Eur Heart J 2017;38:2459-72. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehx144

2. Sabatine MS, Giugliano RP, Keech AC, Honarpour N, Wiviott SD, Murphy SA, et al. Evolocumab and clinical outcomes in patients with cardiovascular disease. N Engl J Med 2017;376:1713-22. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1615664

3. Masson W, Lobo M, Giunta G, Barbagelata L, Nogueira JP. Evidencia actual sobre la eficacia hipolipemiante y seguridad de los inhibidores orales de PCSK9: revisión sistemática y metaanálisis. Rev Argent Cardiol 2026;94:302-313. https://doi.org/10.7775/rac.es.v94.i4.21026

4. Catapano AL, Mikhailova E, Navar AM, Banka P, Corral P, Saxena M, et al. Oral PCSK9 Inhibitor Enlicitide Versus Oral Nonstatin Therapies: A Phase 3 Randomized Clinical Trial. J Am Coll Cardiol 2026:S0735-109705832-8. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2026.03.036

5. CORALreef Outcomes (Enlicitide Decanoate, MK-0616) Cardiovascular Outcomes Study (MK-0616-015) [Internet]. ClinicalTrials. gov. Available from: https://clinicaltrials.gov/study/NCT06008756 (NCT06008756).


RESPUESTA DE LOS AUTORES

Agradecemos al autor de la carta por sus comentarios y por la valoración de nuestro trabajo. Coincidimos en que, en la actualidad, el cumplimiento de los objetivos lipídicos continúa siendo subóptimo, debido a diferentes factores relacionados con el paciente (adherencia), el médico (inercia terapéutica) y el sistema de salud (acceso a los tratamientos). En este contexto, consideramos que los inhibidores orales de PCSK9 podrían representar una estrategia terapéutica muy prometedora, particularmente por la magnitud de la reducción del C-LDL alcanzada y por la posibilidad de disponer de una alternativa oral a los anticuerpos monoclonales y a inclisiran.

Asimismo, compartimos la necesidad de interpretar estos resultados con cautela. Como señalamos en nuestro estudio, la evidencia disponible continúa siendo relativamente reciente, con un seguimiento limitado en buena parte de los estudios y sin datos de desenlaces cardiovasculares clínicos para esta nueva clase terapéutica. No obstante, cabe señalar que la ausencia de resultados sobre desenlaces cardiovasculares también se aplica actualmente al inclisiran, que, pese a ello, ya constituye una herramienta terapéutica adicional en la práctica clínica. Los resultados de los estudios de desenlaces cardiovasculares en curso serán fundamentales para establecer el beneficio clínico de ambas estrategias.

Por otro lado, al momento de redactar nuestro manuscrito no contábamos con información sobre el precio de estos fármacos y, menos aún, sobre cuál podría ser su costo en nuestro país al momento de su eventual comercialización. En este sentido, la posibilidad de que una formulación oral pueda contribuir a reducir los costos y, fundamentalmente, favorecer una mayor competencia en el mercado debe considerarse, por el momento, una hipótesis, tal como fue planteada en nuestro trabajo en términos potenciales. Incluso si se dispusiera del precio de estos fármacos en su país de origen, cualquier extrapolación a otros mercados seguiría siendo imprecisa, considerando que los precios y las condiciones de acceso pueden variar sustancialmente entre países.

Agradecemos nuevamente al autor por enriquecer la discusión sobre el potencial y las actuales limitaciones de esta estrategia terapéutica.

Walter Masson.

Hospital Italiano de Buenos Aires

 
 

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