INTRODUCCIÓN
Los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) presentan un riesgo cardiovascular mayor que otros grupos poblacionales de similares características sin esa condición. (1,2) Independientemente de la presencia de DM2, el tratamiento con fármacos hipolipemiantes dirigidos a reducir los valores plasmáticos de colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (c-LDL) se tradujo en reducción de eventos cardiovasculares mayores en distintos ensayos clínicos. Pese a ello, y aun alcanzando niveles < 55 mg/dL, persiste el riesgo de desarrollar nuevos eventos cardiovasculares. (3,4) La presencia de hipertrigliceridemia moderada es una característica que presentan muy frecuentemente los pacientes con DM2. (5) El uso de icosapento de etilo (IPE) en pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA) o DM2 asociada a otro factor de riesgo cardiovascular y triglicéridos elevados, se asoció a una reducción del 25 % del riesgo de presentar eventos cardiovasculares mayores en el estudio REDUCE- IT (Reduction of Cardiovascular Events with Icosapent Ethyl-Intervention Trial). (6) Estos resultados llevaron a incorporar esta nueva opción terapéutica en las guías de práctica clínica para reducir el riesgo residual en esta población. (7,8) Si bien este tratamiento ha sido aprobado recientemente en la República Argentina, se desconoce la proporción de pacientes con DM2 que podría ser candidata a recibirlo. El objetivo de este estudio es evaluar la elegibilidad de pacientes con DM2 en los que el tratamiento con IPE puede ser beneficioso en términos de reducción de riesgo cardiovascular.
MATERIAL Y MÉTODOS
Estudio descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes con DM2 que fueron incluidos en el registro del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología entre los meses de mayo y julio de 2019. Se excluyeron pacientes hospitalizados, con DM tipo 1, DM secundaria, mujeres embarazadas y aquellos que declinaron participar en el protocolo. Se evaluaron características clínicas y de laboratorio. Se definió que los pacientes eran elegibles para recibir IPE si presentaban edad entre 40 y 75 años, antecedentes de ECVA o 2 factores de riesgo asociados, se encontraban recibiendo tratamiento con estatinas, y tenían un valor de c-LDL < 100 mg/dL y TG entre 150 y 499 mg/dL. Se evaluó la elegibilidad para IPE en el total de la población incluida, en la población de pacientes con ECVA (antecedentes de enfermedad coronaria, cerebrovascular o enfermedad vascular periférica) y en aquellos sin ECVA. El estudio se llevó a cabo de acuerdo con los principios éticos para la investigación de la declaración de Helsinki 2013. (9) La participación fue voluntaria y previa firma de un consentimiento informado. Las variables cualitativas se presentan como frecuencia y porcentaje, y las cuantitativas como media y desviación estándar (DE). Se consideró significación estadística con un valor de p < 0,05 a 2 colas.
RESULTADOS
Se evaluaron 694 pacientes incluidos en el Registro de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología. De ellos 601 contaban con el perfil lipídico completo.
El 51,7 % (311 pacientes) presentaba ECVA y el 48,3 % (290 pacientes) se encontraba en prevención primaria. La edad media de la población fue de 67,2± 9,3 años; el 60,1 % era de género masculino y el 91,7 % presentaba hipertensión arterial. El índice de masa corporal promedio fue de 32 kg/m2. La media de hemoglobina glicosilada fue 7,3 %, la de c-LDL 95 mg/dL, la de TG 166,5 mg/dL y la de tasa de filtrado glomerular de 78,6 ml/min/1,73 m2. El 72,4 % se encontraba recibiendo estatinas, el 7,1 % ezetimibe. Las diferencias entre pacientes con ECVA y sin ECVA se presentan en la Tabla 1. Los pacientes con ECVA tenían mayor edad, prevalencia de género masculino, y utilización de estatinas y ezetimibe, lo que explica los valores menores de colesterol total y LDL. Luego de aplicar los criterios de elegibilidad para IPE, 19,3% de los pacientes cumplían con los mismos (Figura 1). Al dividirlos acorde al antecedente o no de ECVA, observamos que el 22,8% (71 pacientes) en prevención secundaria y el 15,5% (45 pacientes) en prevención primaria cumplían con criterios para recibir IPE (OR 1,61, IC 95% 1, 04-2,49; p= 0,029) (Figura 2)
Tabla 1
Características Basales
| Sin ECVA | Con ECVA | Total | p* | |
|---|---|---|---|---|
| (n = 290) | (n = 311) | (n = 601) | ||
| Edad, años (media ± DE) | 63 ± 9,6 | 67 ± 9,7 | 65 ± 9,8 | <0,001 |
| Género Masculino (%) | 45 | 69 | 57,6 | <0,001 |
| HTA (%) | 90 | 93 | 91,7 | 0,241 |
| IMC (media ± DE) | 32,5 ± 5,9 | 31,5 ± 6,1 | 32 ± 6 | 0,041 |
| Diagnóstico DM2 > 10 años (%) | 34,5 | 43 | 38,9 | 0,036 |
| HbA1c, % (media ± DE) | 7,3 ± 1,7 | 7,2 ± 1,4 | 7,3 ± 1,6 | 0,430 |
| Colesterol total, mg/dL (media ± DE) | 181 ± 45,8 | 159 ± 43 | 170 ± 45,7 | <0,001 |
| Colesterol HDL, mg/dL (media ± DE) | 45 ± 11,7 | 44 ± 24,13 | 44,5 ± 26 | 0,523 |
| Colesterol LDL mg/dL (media ± DE) | 105 ± 40 | 85 ± 36,2 | 95 ± 39,3 | <0,001 |
| Triglicéridos, mg/dL (media ± DE) | 173 ± 103,6 | 160 ± 79,8 | 166,5 ± 92,1 | 0,084 |
| TFG, mL/min/1,73 m2 (media ± DE) | 84 ± 20 | 73 ± 21,6 | 78,5 ± 21 | <0,001 |
| Estatinas (%) | 62,4 | 81,6 | 72,4 | <0,001 |
| Ezetimibe (%) | 4,5 | 9,6 | 7,1 | 0,017 |
| Insulina (%) | 19 | 25,6 | 22,5 | 0,062 |
| AR GLP-1 (%) | 2,4 | 3,5 | 5,9 | 0,478 |
| iSGLT2 (%) | 6,2 | 12,8 | 20 | 0,006 |
*: sin ECVA vs. con ECVA
AR GLP-1: agonistas del receptor GLP-1; DE: desviación estándar; DM2: diabetes mellitus tipo 2; ECVA: enfermedad cardiovascular aterosclerótica; HbA1c: hemoglobina glicosilada; HDL: lipoproteínas de alta densidad; HTA: hipertensión arterial; IMC: índice de masa corporal; iSGLT2: inhibidores del cotranspor- tador sodio-glucosa tipo 2; LDL: lipoproteínas de baja densidad; TFG: tasa de filtrado glomerular.
DISCUSIÓN
En este estudio se observó que, en una cohorte de pacientes con DM2 de alto y muy alto riesgo cardiovascular, uno de cada cinco pacientes cumplía con criterios de elegibilidad para recibir IPE. Rawshani et al. evidenciaron una reducción tanto de la mortalidad cardiovascular como de la mortalidad coronaria y de las hospitalizaciones por causa cardiovascular en los últimos 20 años, destacándose que dicha reducción fue menor en los pacientes con DM2. De aquí es posible inferir que en este grupo de pacientes existe un claro incremento del riesgo residual. (10) La aparición de los nuevos grupos farmacológicos antidiabéticos que evidenciaron en distintos estudios clínicos reducción de eventos cardiovasculares mayores, del riesgo de internaciones por insuficiencia cardiaca e incluso de la mortalidad cardiovascular en ciertos subgrupos de pacientes, da cuenta de que ese riesgo residual existe y que puede ser reducido a partir de la incorporación de nuevas opciones terapéuticas. (11,12) Sin embargo, más allá de estas intervenciones, la elevada incidencia de eventos cardiovasculares observada, especialmente en los estudios que incluyeron pacientes con DM2 de muy alto riesgo cardiovascular, hace necesaria la intervención en otras variables para poder lograr una mayor reducción del mismo. Pese a lo mencionado, la utilización de fármacos con beneficio cardiovascular demostrado aún dista mucho del ideal, (13) si se tiene en cuenta que en este registro solamente el 25,9 % de los pacientes recibía fármacos con beneficio cardiovascular demostrado. La hipertrigliceridemia y el colesterol remanente surgen como una diana terapéutica de interés sobre todo en pacientes con DM2, que poseen mayor prevalencia de triglicéridos elevados que otros subgrupos de pacientes. Dentro de los fármacos evaluados en pacientes con estas características se encuentran los ácidos grasos omega 3. En el estudio JELIS (Japan EPA Lipid Interventional Study), realizado en Japón y que incluyó pacientes con colesterol total ≥250 mg/dL, el tratamiento con 1800 mg de ácido eicosapentaenoico (EPA) combinados con estatinas redujo significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en un 19% con respecto al tratamiento con estatinas.(14) En la misma línea, el estudio REDUCE-IT comparó el uso de 4 g/día de IPE asociado a estatinas con o sin ezetimibe respecto al tratamiento con estatinas con o sin ezetimibe y nuevamente se evidenció una reducción de eventos cardiovasculares mayores, en este caso del 25 %, además de reducción en la mayoría de los objetivos secundarios evaluados. (6) Es importante resaltar que en este estudio el 57,8 % de los pacientes presentaba DM2. Posteriormente, en el estudio EVAPORATE, el uso de 4 g/día de IPE demostró cambios compatibles con regresión de la placa de ateroma. (15) Si bien los mecanismos exactos por los cuales se produce este beneficio son aún motivo de discusión, se sugiere que la reducción de riesgo con el tratamiento con IPE excede la reducción de TG observada. (16,17) A partir de estos resultados las guías de práctica clínica incorporan la recomendación de considerar el uso de IPE para pacientes con DM2 o ECVA, que se encuentran recibiendo estatinas y presentan TG entre 150 y 499 mg/dL, con el fin de reducir el riesgo cardiovascular.
Una limitación de nuestro estudio consiste en que la elegibilidad se definió basada en el tratamiento que recibían los pacientes, sin estar especificada la dosis de estatinas utilizada, y tampoco qué proporción de pacientes recibía otros fármacos como los fibratos para el tratamiento de la hipertrigliceridemia. A ello debemos sumar una utilización de estatinas en el 70 % de los pacientes, lo cual puede sub o sobreestimar el valor real de triglicéridos e influir en la elegibilidad. Asimismo la población evaluada podría no representar el total de los pacientes con DM2 sino la evaluada en un consultorio de cardiología.
En conclusión, en una población de mundo real conformada por pacientes con DM2 en seguimiento por cardiólogos de la República Argentina, 1 de cada 5 pacientes es elegible para el tratamiento con IPE, con potencial beneficio a nivel de la reducción de eventos cardiovasculares.
Declaración de conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés. (Véanse formularios de conflicto de intereses de los autores en la Web).
