Para quienes compartimos entrañables momentos con Hernán en la Fundación GESICA, su partida significa una pérdida irremplazable que nos conmueve profundamente. Recorrimos juntos numerosos desafíos y proyectos, con algunos logros y también frustraciones, en un marco de camaradería y respeto profesional que con los años fue forjando una férrea amistad.
Pasaron 36 años desde las primeras reuniones en el subsuelo del Hospital Italiano donde buscábamos realizar un ensayo clínico nacional multicéntrico de magnitud, para comprobar las ventajas del uso sistemático de la amiodarona en pacientes con insuficiencia cardíaca crónica, que dieron origen al estudio GESICA (Grupo de Estudio de la Insuficiencia Cardiaca en Argentina). Desde un inicio Hernán se destacó como un gran anfitrión y luego como líder natural de este proyecto, contagiándonos su convicción de que era posible realizar investigación clínica independiente en nuestro país.
En marzo de 1988 se inició el estudio y en noviembre de 1993 sus resultados fueron presentados como Latebreaking clinical trial en el congreso de la American Heart Association, y en 1994 publicados en Lancet. Fue el artículo argentino más citado en la literatura médica hasta bien entrada la década del 2000, y otras observaciones del estudio generaron diversas publicaciones nacionales e internacionales. Como consecuencia de esta investigación Hernán fue invitado a dictar una de las conferencias centrales del Congreso de la American Heart Association en el año 1997.
En 1998 se creó la fundación GESICA con el objeto de sostener la gestión de proyectos de investigación propios. Ese mismo año se implementó un Registro Nacional de Insuficiencia Cardíaca en el que participaron más de 50 centros distribuidos en todo el país y se aplicó un programa sistemático de titulación con betabloqueantes. Sobre la base de este registro se realizó el estudio DIAL, un ensayo clínico multicéntrico que mostró la eficacia de un programa de manejo por vía telefónica a cargo de enfermeras entrenadas para mejorar la evolución de la insuficiencia cardíaca. Sus resultados fueron presentados como Late-breaking clinical trial en la reunión de la American Heart Association de 2003 y publicados en British Medical Journal en 2005, generando un nuevo ciclo de presentaciones y publicaciones internacionales.
En forma ininterrumpida se continuó con un proyecto junto al prestigioso grupo GISSI para llevar adelante el estudio FORWARD que evaluó la eficacia de los Omega3 en la prevención de recurrencia de fibrilación auricular que fue presentado en el Congreso de la American Heart Association de 2013 y publicado el mismo año en el Journal of the American College of Cardiology.
En los últimos años, la Fundacion GESICA, presidida por Hernán Doval sirvió de plataforma y soporte para jóvenes profesionales permitiendo llevar adelante innumerables proyectos de investigación clínica en el país. Congruente con su compromiso social, Hernán se concentró en un proyecto muy anhelado por él, entrenar agentes sanitarios capaces de evaluar los factores de riesgo en barrios carenciados.
Quienes tuvimos el privilegio de trabajar junto a Hernán reconocimos su inteligencia asombrosa, en una personalidad desbordante de humildad. Su conocimiento enciclopédico, y su capacidad de recordar y relacionar información científica eran únicas. Él decía que no era gran sabiduría la suya, tan solo eran años de experiencia acumulada y un poco de memoria.
Las largas horas de trabajo que compartimos en los proyectos de investigación, siempre eran matizadas con discusiones (y en ocasiones apasionados debates) de casos clínicos complejos, política nacional e internacional, historia, literatura, arte o filosofía. Era inflexible en sus convicciones, aunque siempre estaba dispuesto al diálogo constructivo y al debate de ideas.
Hernán Doval fue mucho más que un médico; fue un hombre de principios, de valores firmes, de una vocación inquebrantable, y por encima de todo un ser humano profundamente comprometido con el bienestar de la sociedad. Su pasión por la medicina no solo era profesional, sino que estaba inmersa en su ideología, que definió su carrera y su vida. La clara vocación médica de Hernán, unida a sus firmes valores humanistas, lo condujeron del pensamiento a la acción en el campo de la medicina social. Todo su pensamiento científico, por más complejo que fuese, siempre concluía en una mirada humanitaria de connotación social.
El reconocimiento de su trayectoria no se limitó a sus colegas y discípulos. Fue nombrado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires, en homenaje a su legado profesional y humano. Un hombre que dedicó su vida al bienestar ajeno, que transformó la medicina social y la cardiología en una pasión compartida con todos aquellos que lo rodeaban.
En una era en la que la tecnología se impuso de manera avasallante, Hernán nunca cedió a la dictadura del celular o al recurso de Google. Aunque sabíamos que siempre estaba en el hospital, ubicarlo no resultaba una tarea sencilla. Se ganó el merecido apodo de “Professor Herman¨, cuando una vez llegamos al aeropuerto de Berlín y únicamente lo esperaban a él con un cartelito con dicha inscripción. Hoy, su partida deja un vacío profundo, pero su legado permanece intacto, y su influencia seguirá guiando a nuevas generaciones de médicos, científicos y personas comprometidas con un mundo mejor.
Querido “Professor Herman”, Querido “Professor Herman”, como cariñosamente te llamábamos, tu espíritu, tu visión y tu amor por la ciencia y la medicina social seguirán vivos en quienes te conocimos y apreciamos.
