ARTÍCULO ORIGINAL
Peso, altura, índice de masa corporal: efectividad del “ojo clínico” en la correcta interpretación de parámetros antropométricos

Weight, Height and Body Mass Index: Effectiveness of the "Clinical Insight" in the Correct Interpretation of Anthropometric Parameters

  • YANINA CASTILLO COSTA, 1  2  MTSAC  ORCID logo 
  • MARTÍN GONZÁLEZ ALAK, 1  2 
  • SILVIA REPETTO, 1  2 
  • VÍCTOR MAURO, 1  2  MTSAC  ORCID logo 
  • FLAVIO DELFINO, 1  2  MTSAC  ORCID logo 
  • ENRIQUE FAIRMAN, 1  2  MTSAC  ORCID logo 
  • ADRIÁN CHARASK, 1  2  ORCID logo 
  • CARLOS BARRERO, 1  2  MTSAC  ORCID logo 
  • 1  Clínica Santa Isabel, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
  • 2  Clínica Bazterrica, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
 
 

INTRODUCCIÓN

El exceso de peso, considerado como un índice de masa corporal (IMC) mayor o igual a 25 kg/m2 afecta a más del 50% de la población occidental y al 62,5% de la po blación de la Región de las Américas de la Organización Mundial de la Salud, (1) y es uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI, lo que lo convierte en una prioridad sanitaria mundial por su creciente prevalencia y su asociación con numerosas complicaciones como diabetes tipo 2, hipertensión, insuficiencia cardíaca, dislipidemia, artrosis, apnea obstructiva del sueño, depresión y varios tipos de cáncer. (2) La obesidad ha casi triplicado su prevalencia desde 1975, afecta a personas de todas las edades y de todos los grupos sociales en el mundo, e incluso ha aumentado casi cinco veces en niños y adolescentes.

(3) En la Argentina, la prevalencia de sobrepeso y obesidad a lo largo de los años muestra una tendencia claramente ascendente en todos los grupos etarios y sociales, particularmente en los aquellos en situación de mayor vulnerabilidad social, (4) y pasó de 57,9% en la 3° edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) a 61,6% en la 4° edición. Se evidencia que la tendencia se mantiene en ascenso al comparar con las tres ediciones previas. (5)

Si bien actualmente se utilizan también otras medidas antropométricas para estratificar mejor el riesgo del exceso de grasa corporal y se tiene en cuenta la distribución de la grasa, el IMC es la herramienta más validada y utilizada mundialmente. (6) A pesar de que puede calcularse fácilmente, requiere para su medición de elementos (balanza, altímetro) no siempre disponibles en los consultorios médicos y lleva un “tiempo” para su realización también poco disponible, por lo cual se tiende a reemplazar la medición por el autoreporte de peso y altura que refiere el paciente o lo que refiere algún familiar, o se asigna una categoría de IMC de acuerdo con la impresión subjetiva del médico. Los objetivos del presente estudio fueron 1) evaluar si existe correlación entre la estimación subjetiva de peso y altura con las medidas reales; 2) analizar si hay concordancia entre las categorizaciones del IMC por medidas objetivas y por impresiones subjetivas de los médicos, y 3) analizar si hay variabilidad inter observador en las impresiones subjetivas de peso, altura y categoría de IMC.

Material y métodos

Estudio de diseño observacional y transversal. Se incluyeron pacientes internados en el Servicio de Cardiología con capacidad de movilidad activa, pasibles de ser pesados y medidos. Se excluyeron pacientes gestantes, caquécticos e internados por síndrome ascítico edematoso o insuficiencia cardíaca.

Cada paciente fue evaluado por 3 médicos diferentes: uno realizó la medición objetiva de peso, altura y calculó el IMC según fórmula, (7) y los otros dos revisaron al paciente en distintos momentos del mismo día, y cada uno consignó en la hoja de registro su impresión subjetiva de peso, talla y categoría de IMC.

Las categorías fueron establecidas de acuerdo con el criterio objetivo en: bajo peso (BP) si el IMC era <18 kg/m2, normopeso (NP) si el IMC estaba entre 18,1 y 24,9 kg/m2, sobrepeso (SP) si el IMC se encontraba entre 25 y 29,9 kg/m2, y obesidad (O) con un IMC > 30 kg/m2 . Se consideró “exceso de peso” al conjunto de pacientes con sobrepeso u obesidad.

Análisis estadístico

Las variables cualitativas se presentan como porcentajes y se compararon con test de chi cuadrado o test de Fisher. Las variables cuantitativas se presentan como media y desviación estándar (DE) o mediana y rango intercuartílico (RIC). Para valorar la concordancia entre los diagnósticos de las distintas categorías de IMC se utilizó el índice de concordancia Kappa de Cohen, estratificado considerando los puntos de corte: <0: pobre; 0 - 0,20: leve; 0,21 - 0,40: baja; 0,41 - 0,60: moderada; 0,61 - 0,80:

buena, y 0,81 - 1,0: excelente. Las diferencias de las mediciones de las variables fueron graficadas mediante el método de Bland- Altman. Este análisis permitió evaluar tanto el sesgo sistemático como la dispersión entre los dos métodos evaluados. Se consideró significación estadística un valor de p <0,05 a 2 colas.

Se consideró como clínicamente significativa una diferencia de peso mayor de 5 Kg y de altura mayor de 5 cm entre las medidas reales y las estimadas, y las estimadas por distintos operadores entre sí. Se empleó para el análisis el software SPSS versión 22.

Consideraciones éticas

Dado que en el presente estudio se utilizaron datos que se obtuvieron en forma no invasiva y de forma anónima, no se requirió de consentimiento adicional.

RESULTADOS

Se incluyeron 87 pacientes, 54% varones, edad mediana 59 años (RIC 37-72). En la Tabla 1 se muestra el porcentaje de mediciones que variaron en forma significativa (más de 5 o 10 Kg en peso, o más de 5 cm en altura). Como se observa, casi el 60% de las estimaciones subjetivas del peso y casi el 45% de las de la altura variaron significativamente respecto de las mediciones objetivas; y a su vez, las estimaciones subjetivas de ambos observadores difirieron significativamente entre sí en un 60% de los casos.

En los gráficos de Bland Altman (Figura 1) puede verse la distribución de las medidas subjetivas con respecto a la real, y la distribución entre las estimaciones subjetivas de los observadores 1 y 2.

En el cálculo objetivo del IMC, 8 pacientes (9%) correspondieron a la categoría BP, 26 (30%) a NP, 35 (40%) a SP y 18 (21%) a obesos. La Tabla 2 muestra las categorías por mediciones objetivas de los pacientes, y cómo muchos de ellos fueron asignados a otras categorías de acuerdo con la subjetividad de los operadores. En color bordó se señala la coincidencia de categoría entre la determinación objetiva y la estimación subjetiva. Destaca la subestimación del SP, en un tercio de los pacientes para el observador 1 y poco más del 40% para el observador 2. Cuando se compararon las determinaciones objetivas de NP y SP con las subjetivas del observador 1, las subjetivas del observador 2 y las dos subjetivas entre sí, los índices kappa de Cohen oscilaron entre 0,3 y 0,5 para las categorías NP y SP, señalando baja concordancia. La concordancia fue algo mejor en las categorías extremas: bajo peso y obesidad (Tabla 3).

Tabla 1

Porcentaje de diferencias significativas entre las impresiones subjetivas de los operadores 1 y 2 versus las mediciones reales, y las de los operadores 1 versus 2

MedicionesDIF > 5 kg (%)DIF > 10 kg (%)DIF > 5 cm (%)
Subjetiva 1 vs Objetiva60,929,144,8
Subjetiva 2 vs Objetiva58,628,844,8
Subjetiva 1 vs Subjetiva 263,243,759,7

DIF: diferencia

Fig. 1

Gráficos de Bland Altman para el análisis de diferencias de peso (arriba, en Kg) y altura (abajo, en cm) entre los valores estimados por los distintos operadores y los medidos

1850-3748-rac-93-03-181-gf1.jpg 

Tabla 2

Asignación a las distintas categorías de IMC de acuerdo con la subjetividad de los operadores 1 y 2.

n=87Medidas Subjetivas 1 Medidas Subjetivas 2
Objetivasn (%)BPNPSPOBPNP SP O
n (%)6 (6,89)37 (42,53)25 (28,74)19 (21,84)6 (6,8)42 (48,2)21 (24,1)17 (19,5)
BP8 (9)52104400
NP26 (30)1222122022
SP35 (40)012185017117
O18 (21)014130189

BP: bajo peso; NP: normopeso; O: obesidad; SP: sobrepeso

Tabla 3

Índices Kappa de Cohen para las distintas comparaciones. Un índice >0,60 implica buena concordancia

Bajo pesoNormopesoSobrepesoObesidad
Subjetivo 1 vs. objetivo0,690,530,390,62
Subjetivo 2 vs. objetivo0,530,370,130,39
Subjetivo 1 vs. 20,640,530,170,44

DISCUSIÓN

El exceso de peso es una epidemia en Occidente que implica un aumento del riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular. Un índice de masa corporal (IMC) ≥ 25 es la herramienta más utilizada para definirlo y si bien es una medida sencilla de obtener, no es un dato que se recabe habitualmente al momento de realizar el examen físico, ya que los médicos habitualmente categorizamos a los pacientes de acuerdo a lo referido por el paciente o a nuestra propia impresión clínica. Si bien algunos reportes indican que el peso autorreportado no varía mucho respecto del peso medido, (8,9) se ha descripto que el IMC autorreportado, o el reportado por familiares, puede no coincidir con el medido en un porcentaje que oscila entre el 20 y el 84%. (10,11,12,13,14) Esta falta de asociación está influida (entre otros factores) por el sexo, la edad y el nivel socioeconómico. (15,16,17) Las mujeres tienden a infraestimar su peso y los hombres tienden a sobrestimar su altura. Asimismo, se ha demostrado que independientemente de otros factores sociodemográficos, hay diferencias en la incidencia autorreportada de sobrepeso y obesidad de acuerdo a los grupos étnicos analizados. (18)

Los médicos somos conscientes de la utilidad de conocer el peso de nuestros pacientes para dosificar algunos fármacos y de conocer el peso y la altura para realizar el cálculo del IMC. Estamos entrenados en ver muchos pacientes y probablemente tengamos la percepción de que nuestro “ojo clínico” nos permite “calcular” con precisión en vez de medir, lo que se suma a la falta de tiempo y de elementos para la medición correcta al momento de la consulta, por lo cual la mayoría de los médicos no especialistas en nutrición o diabetes calculamos el IMC en vez de medirlo.

En nuestro trabajo demostramos que hay diferencias significativas y clínicamente relevantes en las mediciones tanto de peso como de altura y que estas medidas subjetivas son erróneas en más de la mitad de los pacientes; asimismo, hay mucha variabilidad en la impresión subjetiva de los médicos. Llamativamente, las diferencias estimadas de peso y altura entre la impresión médica y las reales, son mucho mayores que las reportadas en los trabajos de autoreporte de peso y altura. (19,20,21)

La asignación a una determinada categoría de IMC por autoreporte comparada con la medición objetiva está también sometida a sesgos y puede hacer que haya errores en la asignación a la categoría correcta. (22,23) En este sentido, los médicos tendemos a sobreestimar el normopeso y a subestimar el sobrepeso. Es más probable que haya concordancia entre subjetividad y objetividad y concordancia interoperador en las categorías extremas: bajo peso y obesidad.

No hay en la literatura trabajos como el nuestro, por lo cual no podemos comparar nuestros resultados con otros similares. Sin embargo, dado el alto porcentaje de error en la apreciación clínica subjetiva, el bajo costo del equipamiento necesario y la facilidad de obtención de las medidas objetivas consideramos necesario difundir nuestros hallazgos para realizar una correcta clasificación de nuestros pacientes, a fin de llevar a cabo las intervenciones necesarias, libres de sesgos evitables.

CONCLUSIONES

Las impresiones subjetivas de los médicos en el cálculo del peso, la altura y el IMC son inapropiadas en más de la mitad de los casos y hay gran variabilidad en la impresión clínica entre diferentes colegas, excepto en la evaluación de la obesidad, donde hay mayor concordancia entre lo subjetivo y lo objetivo. Sin embargo, la falta de correlación en rangos de normopeso y sobrepeso hace que sea imprescindible realizar las mediciones objetivas, para catalogar adecuadamente a los pacientes.

 

Declaración de conflicto de interés

Los autores declaran no tener conflicto de intereses. (Véase formularios de conflictos de interés de los autores en la Web).

 
 

BIBLIOGRAFÍA

1. www.OPS/obesidad
2. Aguirre Ackermann M, Salinas MV, Torresani M, Cappelletti AM, Cafaro L, Menéndez E, y cols. Consenso intersocietario para el tratamiento de la obesidad en adultos en Argentina. RevSoc. Argent Diabetes [Internet]. 202457(2Sup):3-47. Disponible en: https://revistasad.com/index.php/diabetes/article/view/718
3. GBD 2019 Risk Factor Collaborators. Global burden of 87 risk factors in 204 countries and territories, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet 2020;396:1223-49. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30752-2
4. Ver informe de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles, desarrollada por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, en: http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000544cnt-2015_09_04_encuesta_nacional_factores_riesgo.pdf.
5. Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación. 4.a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2019. Disponible en: http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000001622cnt-2019-10_4ta-encuesta-nacional-factores-riesgo.pdf
6. Wu Y, Li D, Vermund SH. Advantages and Limitations of the Body Mass Index (BMI) to Assess Adult Obesity. Int J Environ Res Public Health 2024;21:757. https://doi.org/10.3390/ijerph21060757
7. Garrow JS, Webster J. Quetelet’s index (W/H2) as a measure of fatness. Int J Obes 1985;9(2):147-53.
8. Maukonen M, Männistö S, Tolonen HA. Comparison of Measured versus Self-Reported Anthropometrics for Assessing Obesity in Adults: A Literature Review. Scand. J. Public Health 2018;46:565-79. https://doi.org/10.1177/1403494818761971
9. Chia YC, Ching SM, Ooi PB, Beh HC, Chew MT, Chung FF, et al. Measurement accuracy and reliability of self-reported versus measured weight and height among adults in Malaysia: Findings from a nationwide blood pressure screening programme. PLoS One. 2023;18(1):e0280483. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0280483.
10. Hayes AJ, Clarke PM, Lung TW. Change in bias in self-reported body mass index in Australia between 1995 and 2008 and the evalua- tion of correction equations. Popul Health Metr 2011, 9: 53. https://doi.org/10.1186/1478-7954-9-53.
11. Sherry B, Jefferds ME, Grummer-Strawn LM. Accuracy of adoles- cent self-report of height and weight in assessing overweight status: a literature review. Arch Pediatr Adolesc Med 2007;161:1154-61. https://doi.org/10.1001/archpedi.161.12.1154
12. Eaton CB, Hendryx M, Li Y, Luo J, Manson JE, Margolis KL, et al. Accuracy of Self-Reported Weight in the Women’s Health Initia- tive. Public Health Nutr 2019;22:1019-28. https://doi.org/10.1017/S1368980018003002
13. Keith SW, Fontaine KR, Pajewski NM, Mehta T, Allison DB. Use of self-reported height and weight biases the body mass index-mor- tality association. Int J Obes 2011;35:401-8. https://doi.org/10.1038/ijo.2010.148.
14. Mourouti N, Kantaras P, Mouratidou T, Karaglani M, Giménez- Legarre N, de Miguel-Etayo P, et al. Determinants of BMI under- reporting in adults from families at high risk for type 2 diabetes in Europe: The Feel4Diabetes study. J Public Health (Berl.) (2025). https://doi.org/10.1007/s10389-025-02407-2
15. Kkeli N, Michaelides MP. Differences between self-reports and measurements of weight in a Dutch sample. EUR J ENV PUBLIC HLT. 2023;7(3):em0134. https://doi.org/10.29333/ejeph/12781
16. Connor Gorber S, Tremblay M, Moher D, Gorber B. A comparison of direct vs. self-report measures for assessing height, weight and body mass index: a systematic review. Obes Rev 2007;8:307-26. https://doi.org/10.1111/j.1467-789X.2007.00347.x.
17. Ko Y, Choi S, Won J, Lee YK, Kim DH, Lee SK. Differences in Accuracy of Height, Weight, and BMI between Self-Reported and Mea- sured. Epidemiol Health 2022;44 e2022024. https://doi.org/10.4178/epih.e2022024
18. Roystonn K, Abdin E, Sambasivam R, Zhang Y, Chang S, Shafie S, et al. Accuracy of Self-Reported Height, Weight and BMI in a Multiethnic Asian Population. Ann Acad Med Singap 2021;50:306-14. https://doi.org/10.47102/annals-acadmedsg.2020183
19. Fayyaz K, Bataineh MF, Ali HI, Al-Nawaiseh AM, Al-Rifai’ RH, Shahbaz HM. Validity of Measured vs. Self-Reported Weight and Height and Practical Considerations for Enhancing Reliability in Clinical and Epidemiological Studies: A Systematic Review. Nutrients 2024;16:1704. https://doi.org/10.3390/nu16111704.
20. Fry JM, Fry JM, Temple JB, Temple J. Discrepancies in Self- Reported and Measured Anthropometric Measurements and Indices among Older Australians: Prevalence and Correlates. BMC Public Health 2022;22:928. https://doi.org/10.1186/s12889-022-14326-y
21. Freigang R, Geier AK, Schmid GL, Frese T, Klement A, Unverzagt S. Misclassification of Self-Reported Body Mass Index Categories. Dtsch Arztebl Int 2020;117:253-60. https://doi.org/10.3238/arz- tebl.2020.0253
22. Flegal KM, Kit BK, Graubard BI. Bias in Hazard Ratios Aris- ing From Misclassification According to Self-Reported Weight and Height in Observational Studies of Body Mass Index and Mortal- ity. Am J Epidemiol 2018;187:125-34. https://doi.org/10.1093/aje/kwx193.
23. Mai X, Sperrazza JN, Marshall BA, Hovey KM, Wactawski-Wende J. Inaccurate self-report of height and its impact on misclassification of body mass index in postmenopausal women. Menopause 2017;24:484-89. https://doi.org/10.1097/GME.0000000000000778.

 
 

HTML generado desde un xml-jats a través de la plantilla jats-rac.xsl  por  RevisCiencia.  El motor utilizado es Apache Software Foundation (Xalan XSLTC).