La estimulación vagal eferente preisquémica aumenta el tamaño del infarto de miocardio en conejos

pp 7-13

Autores/as

  • Bruno Buchholz Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires-Para optar a Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología
  • Nadezda Siachoque Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires
  • Manuel Rodríguez Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires-Para optar a Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología
  • Flavio C. Ivalde Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires
  • María F. Álvarez Yuseff María F. Álvarez Yuseff Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires
  • Ricardo J. Gelpi Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, Departamento de Patología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires-MTSAC Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología

DOI:

https://doi.org/10.7775/rac.v80i1.1893

Palabras clave:

Infarto de miocardio, Estimulación vagal, Atropina, Esmolol, Atenolol

Resumen

La estimulación vagal induce efectos cardioprotectores y la administración de acetilcolina mimetiza el efecto del precondicionamiento isquémico. No obstante, no existen datos concluyentes con respecto a los efectos de la estimulación vagal en el infarto de miocardio in vivo.
Con el objetivo de evaluar los efectos de la estimulación vagal sobre el infarto de miocardio experimental en conejos, se provocó isquemia miocárdica regional por ligadura de una rama coronaria izquierda durante 45 min seguida de 4 horas de reperfusión (G1, n = 14). En el grupo 2 (G2, n = 9) se repitió el protocolo de G1 aplicándose, antes de la isquemia, estimulación vagal eferente derecha durante 10 min a una intensidad tal que produjo una reducción de la
frecuencia cardíaca de entre el 10% y el 20%, seguida de 5 min de recuperación. En el grupo 3 (G3, n = 5) se repitió el protocolo de G2, pero se administró atropina durante la estimulación vagal.

En otros grupos experimentales se repitió el protocolo de G2, pero administrando un bloqueante adrenérgico b1 de acción corta (esmolol) durante la estimulación (G4, n = 7) o uno de acción prolongada (atenolol) (G5, n = 5).

La estimulación vagal preisquemia aumentó el tamaño del infarto desde el 45,2% ± 2,4% al 62,9% ± 3,1% (p < 0,05). La atropina revirtió este efecto, reduciéndolo al 44,8% ± 3,9% (p < 0,05 vs. G2). La administración de esmolol o de atenolol atenuó el incremento del tamaño del infarto al 50,1% ± 4,2% y al 50,0% ± 2,9%, respectivamente (p < 0,05). La estimulación vagal eferente preisquémica incrementa significativamente el tamaño del infarto por un mecanismo colinérgico muscarínico, efecto que es revertido por bloqueo beta-adrenérgico. La estimulación vagal, aplicada en diversas situaciones clínicas, podría causar efectos secundarios perjudiciales.

Publicado

14-07-2026

Número

Sección

PUBLICACIONES DESTACADAS EN CIENCIAS BÁSICAS

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