Grasa epicárdica y esteatosis hepática como marcadores de riesgo cardiovascular
pp. 343-354
DOI:
https://doi.org/10.7775/rac.es.v88.i4.18387Palabras clave:
Aterosclerosis - Tejido Adiposo - Índice de masa corporal - Tomografía Computarizada - Hígado graso - Inflamación - Pericardio - Factores de RiesgoResumen
El tejido adiposo epicardico (TAE) es un tejido metabólicamente activo que ha cobrado gran interés en la última década como marcador de riesgo cardiovascular. El TAE se relaciona con la producción de citoquinas proinflamatorias y de ácidos grasos libres, con la promoción de un estado de hipercoagulabilidad, y con numerosos factores de riesgo cardiometabólico. Existe una íntima relación entre las arterias coronarias y el TAE, no solo anatómica, sino en cuanto a aspectos fisiológicos bidireccionales de regulación paracrina. Además, numerosos estudios han encontrado una relación entre el TAE y la presencia de disfunción endotelial, ateromatosis no obstructiva, estrés oxidativo, fibrilación auricular, y disfunción diastólica.
En paralelo, existe una estrecha relación entre la esteatosis hepática (la enfermedad hepática crónica más frecuente), la ateromatosis coronaria, y el riesgo cardiovascular. Una de las características interesantes de la esteatosis hepática y diferenciales con respecto a la enfermedad coronaria es su carácter dinámico y, en cierta medida, reversible.
A pesar de las asociaciones descriptas con la ateromatosis y con el riesgo cardiovascular, y de su evaluación sencilla a partir de métodos de imagen no invasivos, la grasa epicárdica y el hígado graso no alcohólico son raramente considerados como marcadores de riesgo en la práctica clínica.
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Derechos de autor 2020 Revista Argentina de Cardiología

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